Daniel Martínez Avilés v. Autoridad De Acueductos Y Alcantarillados De Pr
CourtTribunal De Apelaciones De Puerto Rico/Court of Appeals of Puerto Rico
Date FiledJune 29, 2026
DocketTA2026RA00272
StatusPublished
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Full Opinion
Estado Libre Asociado de Puerto Rico
TRIBUNAL DE APELACIONES
PANEL I
DANIEL MARTÍNEZ REVISIÓN
AVILÉS ADMINISTRATIVA
Procedente la
Parte recurrente Autoridad de
Acueductos y
v. TA2026RA00272 Alcantarillados
AUTORIDAD DE Caso Núm.:
ACUEDUCTOS Y AA-17-645
ALCANTARILLADOS
DE PR Sobre:
Parte recurrida Facturación por
Salidero Oculto y
Debido Proceso de Ley
Panel integrado por su presidente, el juez Sánchez Ramos, el juez
Pérez Ocasio y la juez Trigo Ferraiuoli.
Pérez Ocasio, Juez Ponente
SENTENCIA
En San Juan, Puerto Rico, a 29 de junio de 2026.
Comparece ante nos, Daniel Martínez Avilés, en adelante,
Martínez Avilés o recurrente, solicitando que revisemos la
“Resolución Final” notificada el 13 de marzo de 2026 por la
Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, en adelante, AAA o
recurrida. En la misma, la AAA realizó un ajuste al saldo debido
por el recurrente, correspondiente a catorce (14) facturas
acumuladas.
Por los fundamentos que expondremos a continuación,
confirmamos el dictamen recurrido.
I.
El 19 de agosto de 2017, Martínez Avilés recibió dos (2)
facturas de la AAA con un monto adeudado de $854.68, sobre una
propiedad que, en aquel momento, se encontraba arrendada.1 El 23
de agosto de 2017, el recurrente objetó la mencionada factura, y al
1 Apéndice del recurso, páginas 89-90.
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día siguiente, la AAA condujo una investigación al respecto.2
Mediante misiva fechada el 30 de agosto de 2017, la agencia
recurrida asignó el número de querella 000054694398 a la
impugnación de las facturas descritas. Además, le indicó a Martínez
Avilés que la lectura de su contador estaba correcta, y le exhortó a
verificar un posible salidero oculto de agua.
El recurrente solicitó revisión sobre la determinación de la
oficina comercial del Municipio de San Juan, y el 8 de diciembre de
2017, la AAA le envió un comunicado advirtiéndole que, de su
investigación, las lecturas impugnadas estaban correctas.3
Nuevamente, le sugirieron al recurrente contratar un plomero que
verificara las instalaciones internas de la propiedad. Inconforme
aun, Martínez Avilés solicitó la celebración de una vista
administrativa ante la agencia recurrida.4
Surge que el 17 de mayo de 2024, un plomero contratado por
Martínez Avilés evaluó la propiedad en cuestión, e identificó y
reparó un salidero oculto. El 30 de mayo de 2024, el recurrente
presentó ante la AAA una factura por dicha reparación. Por ello, el
6 de septiembre de 2024, la AAA realizó un ajuste a la deuda por la
cantidad de tres mil doscientos veintinueve dólares con noventa y
dos centavos ($3,229.92), correspondientes a catorce (14) facturas
durante los meses de julio del año 2023 y agosto del año 2024.5
Para la fecha de enero del año 2025, la deuda del recurrente
ascendía a los veinte y un mil dólares ($21,000.00). El 8 de abril
de 2025 se celebró la vista administrativa, en la cual Martínez Avilés
solicitó un término para presentar su posición por escrito.6 Así, el
28 de abril de 2025, el recurrente radicó su Moción Fijando Posición
2 Apéndice del recurso, págs. 87-88.
3 Id., págs. 81-83.
4 Íd., págs. 79-80.
5 Íd., págs. 46-48.
6 Íd., págs. 44-45.
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en Torno a Aspecto Procesal ante la AAA.7 En su escrito, el
recurrente arguyó, entre otras cosas, que la AAA debió suspender
el servicio y el ajuste debió comprender todo el periodo impugnado,
puesto que no existe una obligación de así hacerlo mensualmente.
El 12 de marzo de 2026, la agencia recurrida emitió una Resolución
Final.8 En su dictamen, confirmó el ajuste realizado, y declaró No
Ha Lugar a la posición del recurrente. Sostuvo, además, que la
demora en realizar la reparación correspondiente es atribuible al
cliente, y que las facturas adicionales al ajuste no fueron
impugnadas oportunamente.
El 1 de abril de 2026, el recurrente solicitó reconsideración, y
el 27 de abril de 2026, la recurrida declaró No Ha Lugar la misma.9
Inconforme aun, el 26 de mayo de 2026, Martínez Avilés recurrió
ante esta Curia mediante recurso de revisión, haciendo los
siguientes señalamientos de error:
PRIMER ERROR: Erró la AAA al aplicar de forma selectiva,
arbitraria e inconsistente la Ley Núm. 33-1985 y el
Reglamento Núm. 8901, exigiendo una impugnación
individual de cada factura para sostener el cobro, mientras
que, bajo esa misma teoría, la AAA estaba obligada por Ley a
suspender el servicio respecto a las facturas alegadamente
no impugnadas, cosa que nunca hizo.
SEGUNDO ERROR: Erró la AAA al imponer al recurrente un
requisito de impugnación mensual factura por factura que
no existe en la Ley Núm, 99-1985 ni en el Reglamento Núm.
8901, en violación a los principios de fair notice y al debido
proceso de ley garantizado por el Art. II, Sec. 7, de la
Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico y por
la decimocuarta enmienda de la Constitución de los Estado
Unidos de América.
TERCER ERROR: Erró la AAA al adjudicar la querella ocho
(8) años y seis (6) meses después de presentada, incurriendo
en una dilación extraordinaria que lesionó el debido proceso
de ley del recurrente, contribuyó materialmente a la
7 Apéndice del recurso, págs. 32-43.
8 Íd., pág. 25.
9 Íd., págs. 12-24.
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acumulación artificial de la deuda, y cuyas consecuencias
económicas no pueden ser trasladadas al abonado.
CUARTO ERROR: Erró la AAA al imputar recurrente un
“consumo” que en realidad fue realizado por una
arrendataria amparada en los beneficios de la Sección 8 de
la Administración de Vivienda Pública, a través de un
salidero oculto ya notificado a la agencia, mientras la propia
AAA se abstenía de ejercer su facultad de suspender el
servicio o de resolver la querella oportunamente.
QUINTO ERROR: Erró la AAA al limitar arbitrariamente el
ajuste por salidero oculto bajo el Art. 2.30(1) del Reglamento
Núm. 8901 a un periodo de catorce (14) facturas (Julio 2023
– Agosto 2024), cuando la causa técnica, posible salidero
oculto, había sido identificada y notificada por escrito por la
propia agencia desde el 30 de agosto de 2017.
SEXTO ERROR: Erró la AAA al descargar en el recurrente
las consecuencias económicas de su propia inacción
institucional, en contravención de la doctrina de estoppel, de
los principios de razonabilidad administrativa y de la política
pública de la Ley Núm. 33-1985.
SÉPTIMO ERROR: Erró la AAA al emitir una resolución final
carente de determinaciones de hecho y conclusiones de
derecho que atendieran los planteamientos sustantivos del
recurrente, incluyendo el efecto jurídico de la dilación
institucional y la aplicación selectiva del Reglamento 8901,
en cumplimiento con la Sec. 3.14 de la LPAU.
El 28 de mayo de 2026 emitimos una “Resolución”
concediéndole a la parte recurrida hasta el 16 de junio de 2026 para
presentar su posición en cuanto al recurso, conforme a la Regla
7B(5) del Reglamento del Tribunal de Apelaciones, In re Aprob.
Enmdas. Reglamento TA, 2025 TSPR 42, pág. 15, 215 DPR __
(2025). El 15 de junio de 2026, la AAA compareció mediante
“Alegato en Oposición a Recurso de Revisión Administrativa”.
Con el beneficio de la comparecencia de ambas partes,
procedemos a resolver.
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II.
A. Revisión Judicial de Decisiones Administrativas
En nuestro ordenamiento jurídico se le reconoce a todo
ciudadano el derecho estatutario a recurrir de las decisiones de un
organismo inferior. Isleta v. Inversiones Isleta Marina, 203 DPR 585,
589 (2019). Tal derecho, sin embargo, está sujeto a limitaciones
legales y reglamentarias, entre las que se encuentra su correcto
perfeccionamiento. Isleta v. Inversiones Isleta Marina, supra.
De otra parte, es harto conocido que las disposiciones
reglamentarias que rigen el perfeccionamiento de los recursos
apelativos deben observarse rigurosamente y su cumplimiento no
puede quedar al arbitrio de las partes o sus abogados. Freire Ruiz
et al. v. Morales, Hernández, 2024 TSPR 129, 215 DPR ___ (2024);
Isleta v. Inversiones Isleta Marina, supra; Hernández Maldonado v.
Taco Maker, 181 DPR 281, 290 (2011).
Sabido es que, en nuestro estado de derecho actual, las
decisiones, órdenes y resoluciones finales de los organismos
administrativos están sujetas a la revisión del Tribunal de
Apelaciones. Artículo 4006 (c) de la Ley de la Judicatura de Puerto
Rico, Ley Núm. 201-2003, 4LPRA sec. 24; Ley Núm. 38-2017 Ley
de Procedimiento Administrativo Uniforme del Gobierno de Puerto
Rico, en adelante, LPAUG, 3 LPRA secs. 9671 y 9672; Regla 56 del
Reglamento del Tribunal de Apelaciones, según enmendada, In re
Aprob. Enmdas. Reglamento TA, 2025 TSPR 42, pág. 75, 215 DPR
___ (2025); Vur-Jer v. Junta Reglamentadora, 2026 TSPR 46, 218
DPR ___ (2026); Simpson, Passalaqua v. Quiros, Betances, 214 DPR
370, 377 (2024); Miranda Corrada v. DDEC, et al., 211 DPR 738,
745 (2023); OEG v. Martínez Giraud, 210 DPR 79, 88 (2022); AAA v.
UIA, 200 DPR 903, 910 (2018). El objetivo principal de la revisión
judicial consiste en auscultar si la agencia administrativa actuó de
conformidad a las facultades que fueron conferidas por Ley. Ruiz
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Matos v. Dept. Corrección, 213 DPR 291, 296 (2023); Hernández
Feliciano v. Mun. Quebradillas, 211 DPR 99, 113-114 (2023); Pérez
López v. Depto. Corrección, 208 DPR 656, 672 (2022).
De ordinario, estas revisiones proceden al adjudicarse
finalmente todas las controversias en consideración de la agencia y
al agotarse todos los remedios administrativos disponibles para un
litigante. Vur-Jer v. Junta Reglamentadora, supra; Buxó Santiago v.
ELA et als., 2024 TSPR 130, 215 DPR __ (2024); Miranda Corrada v.
DDEC, et al., supra, pág. 746; Pérez López v. Dpto. Corrección,
supra, pág. 672; Fonte Elizondo v. FR Conts. 196 DPR 353, 358
(2016). Además, la facultad de cuestionar una determinación
administrativa forma parte del debido proceso de ley, el cual es un
derecho con rango constitucional. ACT v. Prosol et als., 210 DPR
897, 908 (2022); Asoc. Condomines v. Meadows Dev., 190 DPR 843,
847 (2014).
Empero, huelga decir que “la revisión judicial no es
equivalente a una sustitución automática del criterio e
interpretación del ente administrativo.” Hernández Feliciano v.
Mun. Quebradillas, supra, págs. 115-116; Capó Cruz v. Jta.
Planificación, et al., 204 DPR 581, 591 (2020). A tenor con ello, el
foro apelativo debe hacer distinción entre los asuntos consistentes
a la discreción o pericia de la agencia, y las controversias
relacionadas a la interpretación estatutaria, en las cuales los
tribunales son especialistas. Hernández Feliciano v. Mun.
Quebradillas, supra, pág. 116; OCS v. Point Guard Ins., 205 DPR
1005, 1028 (2020).
Los foros judiciales estamos llamados a concederle deferencia
a las decisiones de las agencias administrativas por razón de la
experiencia y el conocimiento especializado que estas poseen sobre
los asuntos que se les han delegado. Vázquez et al. v. DACo, 2025
TSPR 56, 215 DPR ___ (2025); Katiria’s Café Inc. v. Mun. Aut. San
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Juan, 2025 TSPR 33, 215 DPR __ (2025); Jusino Rodríguez v. Junta
de Retiro, 2024 TSPR 138, 215 DPR __ (2024); Otero Rivera v. USAA
Fed. Savs. Bank, 214 DPR 473, 484 (2024); Voilí Voilá Corp. v. Mun.
Guaynabo, 213 DPR 743, 754 (2024); Hernández Feliciano v.
Municipio de Quebradillas, supra, pág. 114; OEG v. Martínez Giraud,
supra, págs. 88-89; Rolón Martínez v. Supte. Policía, 201 DPR 26,
35 (2018). Cónsono con lo anterior, los dictámenes administrativos
están revestidos de una presunción de legalidad y corrección, la
cual subsiste, mientras que la parte que los impugna no produzca
suficiente evidencia para derrotarla. Katiria’s Café Inc. v. Mun. Aut.
San Juan, supra; Transp. Sonell v. Jta. Subastas ACT, 214 DPR 633,
648 (2024); Otero Rivera v. USAA Fed. Savs Bank, supra; Voilí Voilá
Corp. v. Mun. Guaynabo, supra; Hernández Feliciano v. Mun.
Quebradillas, supra, pág. 114; OEG v. Martínez Giraud, supra, pág.
89; Rolón Martínez v. Supte. Policía, supra, pág. 35.
Sin embargo, nuestro más Alto Foro recientemente dispuso,
acogiendo así la normativa que impera en el Foro Federal, que la
deferencia administrativa debida no se extiende a las
determinaciones de derecho. Vázquez, et als. vs. DACo, supra. Es
decir, la deferencia de los foros judiciales a las agencias
administrativas continua vigente para las determinaciones de
hecho que estas realicen. Sin embargo, conforme al cumplimiento
de las facultades revisoras sobre el derecho, estamos instruidos por
nuestro Tribunal Supremo a revisar, sin los amarres de la
deferencia, las determinaciones de derecho de las agencias
administrativas. Id. Por su parte, la LPAUG, supra, sec. 9675
dispone que “[l]as determinaciones de derecho pueden ser
revisables en todos sus aspectos por el tribunal”. Por todo lo cual,
el precitado caso reza de la siguiente manera:
[l]a interpretación de la ley es una tarea que corresponde
inherentemente a los tribunales. Así, enfatizamos la
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necesidad de que los foros judiciales, en el ejercicio de su
función revisora, actúen con el rigor que prescribe la LPAU,
supra. Como corolario, al enfrentarse a un recurso de
revisión judicial proveniente de una agencia administrativa,
será el deber de los tribunales revisar las conclusiones
de derecho en todos sus aspectos.
Vázquez, et als. vs. DACo, supra.
(Énfasis suplido).
B. Impugnación de facturas ante la Autoridad de
Acueductos y Alcantarillados
La AAA es una corporación pública creada mediante la Ley
de Acueductos y Alcantarillados de Puerto Rico, en adelante, Ley de
la AAA, Ley Núm. 40 del 1 de mayo de 1945, 22 LPRA secs. 141 et
seq. La Autoridad se crea con el fin de proveer y ayudar a proveer a
los ciudadanos un servicio adecuado de agua y de alcantarillado
sanitario y cualquier otro servicio o instalación incidental a estos
fines.
Entre sus facultades, la AAA tiene la autoridad de imponer
tarifas y cobrarlas por el uso de sus facilidades y por el ofrecimiento
de los servicios de agua y alcantarillados. Sección 4(i) de la Ley de
la AAA, supra, sec. 144. En virtud de los poderes concedidos por la
Ley de la AAA, supra, se promulgó el Reglamento Sobre el Uso de
los Servicios de Acueducto y Alcantarillado Sanitario de Puerto
Rico, Reglamento Número 8901 de 27 de enero de 2017, en
adelante, Reglamento de Uso. El referido reglamento dispone lo
siguiente, referente a la responsabilidad de pago de los clientes:
Todo cliente será responsable del pago por todos los servicios
prestados bajo su nombre. Dicha responsabilidad
continuará vigente, aun cuando el cliente haya dejado de
utilizar los servicios y los mismos continúen siendo
utilizados por otras personas, con o sin su consentimiento.
Dicha responsabilidad cesará únicamente cuando el cliente
haya solicitado debidamente el cese de los servicios y pagado
cualquier deuda pendiente.
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Artículo 3.05 del Reglamento de la AAA, supra.
El Artículo 2.25 y el Artículo 3.08 del referido Reglamento
conceden la facultad de objetar las facturas emitidas por la AAA,
condicionando esta prerrogativa a lo dispuesto en la Ley para
Establecer Requisitos Procesales Mínimos para la Suspensión de
Servicios Públicos Esenciales, Ley Número 33 de 27 de junio de
1985, en adelante, Ley Núm. 33, 27 LPRA sec. 262 et seq.
El precitado estatuto, el cual aplica a la Autoridad de
Acueductos y Alcantarillados de Puerto Rico, se aprobó con “el
propósito de garantizar a los abonados o usuarios una adecuada
oportunidad de objetar la corrección y procedencia de los cargos
facturados, una adecuada notificación de la decisión de
suspenderle el servicio por falta de pago y garantizar además la
adecuada divulgación de la totalidad del procedimiento
establecido”. Artículo 1 de la Ley Núm. 33, supra, sec. 262.
Por otro lado, en la Exposición de Motivos de la Ley en
cuestión, el Legislador facultó a las autoridades que provean
servicios esenciales a suspender los mismos cuando los usuarios
no paguen las tarifas facturadas.
Ahora bien, surge del Artículo 3(a) de la Ley Núm. 33, supra,
sec. 262(b), que el término de veinte (20) días para pagar u objetar
una factura, comienza a correr a partir del envío de la misma.
Por último, y por ser relevante a la controversia de autos,
destacamos que el Reglamento de la AAA, supra, atiende el asunto
de los tipos de ajustes en facturas. Con relación a los salideros
ocultos, el Artículo 2.30 del Reglamento de la AAA, supra, reza de
la siguiente manera:
Cuando un cliente o usuario objete, conforme a la Ley Núm.
33, una factura y se evidencie pérdida de agua por un salidero
oculto, se ajustará el cien por ciento (100%) del servicio de
alcantarillado sanitario sobre el promedio de consumo del
cliente o usuario. Se tomará como base para realizar el ajuste,
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el promedio de consumo del cliente después de la reparación.
El cliente tendrá que hacer la reparación dentro de los quince
(15) días calendarios de la notificación por parte de la
Autoridad, de lo contrario, no se podrá beneficiar de este
ajuste, a menos que el cliente demuestre justa causa para no
poder realizar la reparación en dicho término. Este ajuste no
se aplicará cuando el servicio de alcantarillado sanitario es
facturado conforme a las lecturas del medidor de flujo.
III.
Martínez Avilés recurre ante este Foro, mediante el recurso de
autos, haciendo varios señalamientos de error. En síntesis, sostiene
que la AAA se equivocó, de varias formas, en su manejo y
adjudicación de la impugnación de factura incoada por este.
Plantea que las catorce (14) facturas emitidas por la Agencia
recurrida no tenían que ser objetadas individualmente. Es su
contención, que las facturas impugnadas durante el año 2017
deben comprender las subsiguientes. Para ello, razona el recurrente
que la AAA reconoció, mediante misiva, que existía un salidero.
Según este, si la Agencia en cuestión conocía de este vicio, debió
suspender los servicios de acueductos y alcantarillados, máxime
cuando la propiedad en cuestión estaba alquilada y no habitada por
este.
Por otro lado, sostiene que la demora en los arreglos es
atribuible a la demora en la atención administrativa a sus
objeciones. También, aduce que, por haberse atendido el asunto del
salidero, la AAA debe realizar un ajuste a las catorce (14) facturas.
Por estar estrechamente relacionados cada uno de estos errores, los
atenderemos en conjunto.
Martínez Avilés señala que las facturas que comprenden la
deuda ascendente a veintiún mil ($21,000.00) dólares deben
considerarse impugnadas, puesto que este objetó la primera lectura
extraordinaria. Sin embargo, una breve evaluación del proceso
dispuesto – estatuariamente y en el Reglamento de la AAA –
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descubre la necesidad de que las facturas sean objetadas, oportuna
e individualmente, dentro de los veinte (20) días de ser notificadas.
El recurrente solo impugnó dos (2) de estas facturas solamente. De
estas objeciones surge el expediente, y la querella número
000054694398. Cualquier otra objeción, relacionada a las otras
facturas, no fue impugnada oportunamente, por lo que corresponde
el pago de las mismas. Máxime cuando el recurrente había sido
advertido sobre un posible salidero oculto, tan pronto como el 30
de agosto de 2017.
Se equivoca Martínez Avilés al señalar, como un acto de
irresponsabilidad administrativa, que la AAA no haya detenido sus
servicios para la propiedad de este. Sostiene que no residía en dicha
propiedad, y que la extraordinaria cantidad “jamás se habría
acumulado si la AAA hubiese aplicado su propio esquema
reglamentario de modo coherente y completo”. Si bien los procesos
ante la AAA fueron atendidos durante un periodo extenso de
tiempo, ello no exime a sus usuarios de atender los posibles
defectos – en este caso salideros ocultos – en sus propiedades.
Como vimos, el Reglamento de la AAA, supra, impone sobre los
clientes de la AAA la responsabilidad de pagar por los servicios
suministrados por la agencia en cuestión “aun cuando el cliente
haya dejado de utilizar los servicios y los mismos continúen siendo
utilizados por otras personas, con o sin su consentimiento”. Esta
responsabilidad solo cesará cuando el cliente solicite la suspensión
de los servicios o se hayan pagado las facturas adeudadas.
Es decir, quién residía en la propiedad o un posible salidero
no obliga a la AAA a cancelar sus servicios. De una evaluación de
las disposiciones estatutarias y reglamentarias aplicables, tampoco
surge que la agencia recurrida esté en la obligación de suspender
sus servicios en una propiedad, cuando un cliente presente una
objeción o querella ante la AAA.
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Por otro lado, el Reglamento de la AAA, supra, dispone de unos
proceso y términos para realizar un ajuste de factura cuando exista
un salidero oculto, y el cliente lo atienda. Desde el mes de agosto
del año 2017, la AAA le indicó a Martínez Avilés que había errores
en las lecturas de su contador, por lo que debía contratar un
profesional y verificar si existía un posible salidero oculto en su
propiedad. Cuando el recurrente finalmente arregló el problema, ya
habían transcurrido los quince (15) días dispuestos en el
Reglamento de la AAA, supra, para que proceda el ajuste del cien
porciento (100%). Sin embargo, la Agencia realizó un ajuste relativo
al periodo justamente anterior al arreglo, no estando obligado en
derecho a así hacerlo.
Para merecer los ajustes, cada una de las facturas aludidas
en el escrito del recurrente, desde el año 2017 al año 2023, debió
ser objetada dentro de los veinte (20) días establecidos por la Ley
Núm. 33, supra. En el caso de Martínez Avilés, tratándose su
situación de un salidero oculto, este debió haber realizado las
reparaciones del mismo, dentro de los quince (15) días de haber
sido notificado por la AAA del salidero oculto.
Evaluado el expediente, los escritos de ambas partes y la
normativa aplicable, justipreciamos que la Agencia recurrida no
incurrió en error.
IV.
Por los fundamentos antes expuestos, confirmamos el
dictamen recurrido.
Lo acordó y manda el Tribunal y lo certifica la Secretaria del
Tribunal de Apelaciones.
LCDA. LILIA M. OQUENDO SOLÍS
Secretaria del Tribunal de Apelaciones