Miguel A. Febus Negrón v. Estado Libre Asociado De Puerto Rico; Policía De Puerto Rico
CourtTribunal De Apelaciones De Puerto Rico/Court of Appeals of Puerto Rico
Date FiledJune 29, 2026
DocketTA2026AP00520
StatusPublished
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Full Opinion
ESTADO LIBRE ASOCIADO DE PUERTO RICO
TRIBUNAL DE APELACIONES
PANEL XI
MIGUEL A. FEBUS NEGRÓN Apelación
procedente del
Apelante Tribunal de
Primera
v. Instancia, Sala
TA2026AP00520 Superior de
ESTADO LIBRE ASOCIADO Bayamón
DE PUERTO RICO; POLICÍA
DE PUERTO RICO Caso Número:
Apelado BY2026CV00951
Sobre:
Petición/Revisión
Portación sobre
Ley de Armas y
Otros
Panel integrado por su presidenta, la Jueza Rivera Marchand, la
Jueza Mateu Meléndez y la Jueza Boria Vizcarrondo
Rivera Marchand, Jueza Ponente
SENTENCIA
En San Juan, Puerto Rico, a 29 de junio de 2026.
Comparece Miguel A. Febus Negrón (señor Febus Negrón o
apelante) y nos solicita la revocación de una Sentencia notificada el
10 de abril de 2026, por el Tribunal de Primera Instancia, Sala de
Bayamón (TPI o foro primario). En esta, el TPI desestimó la causa en
la que procuró la revisión de la denegatoria a su solicitud de
renovación de su licencia de armas.
I.
El señor Febus Negrón instó la demanda de epígrafe1 contra
el Negociado de la Policía de Puerto Rico (Negociado o apelado) al
amparo del Artículo 2.02(d)(4) de la Ley de Armas de Puerto Rico de
2020, Ley Núm. 168 de 11 de diciembre de 2019, según enmendada,
25 LPRA sec. 462h (Ley 168-2019). En esencia expuso que, en
reacción a su solicitud de renovación de su licencia de armas, el
Negociado emitió una carta el 17 de diciembre de 2025, mediante la
1 Sistema Unificado de Administración y Manejo de Casos, SUMAC-TPI, Entrada
Núm. 1.
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cual, notificó que no procedía su petitorio debido a las convicciones
previas por delitos graves que surgen en los sistemas y archivos
digitales de entidades estatales y federales. Inconforme, el apelante
solicitó reconsideración. Sin embargo, transcurridos los términos de
rigor sin recibir alguna respuesta del Negociado, el señor Febus
Negrón solicitó revisión judicial ante el TPI conforme autoriza el Art.
2.02 (5) de la Ley 168-2019. En sus alegaciones relató ciertas
incidencias procesales y sus argumentos en derecho. Sin embargo,
y atinente al recurso ante nos, al concluir sus expresiones resaltó
una solicitud de expedición de orden dirigida a la parte demandada
para elevar la totalidad del expediente administrativo. Expuso y
citamos: “Hasta el presente, el demandante no ha tenido el beneficio
de poder examinar o tener conocimiento de dicho expediente.” La
referida solicitud fue reiterada mediante Moción interpuesta el 6 de
marzo de 2026 y en su consecuencia el TPI ordenó a la Policía de
Puerto Rico elevar la totalidad del expediente administrativo y al
Departamento de Justicia certificar, si en efecto, realizó la
eliminación de antecedentes en este caso.2
Superados los trámites iniciales del litigio, la parte apelada
compareció representada por el Estado Libre Asociado de Puerto
Rico y solicitó la desestimación de la causa al amparo de la Regla
10.2(5) de la Reglas de Procedimiento Civil, 32 LPRA Ap. V., R.
10.2(5). Mediante su Moción de Desestimación3 indicó que, el señor
Febus Negrón fue convicto el 22 de marzo de 1994, por agresión
agravada e infracción de la Ley de Armas, supra, por lo cual fue
sentenciado a tres (3) años de cárcel en los casos números
DLA1993G1127; DLA1993G1128 y DVI1993G0152. El Negociado
admitió que, el apelante solicitó la eliminación de las convicciones a
la Oficina de Sistemas de Información de Justicia Criminal (SIJC)
2 Entradas Núm.11 y 14.
3 Entrada Núm. 15.
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del Departamento de Justicia de Puerto Rico y así, posteriormente,
logró obtener un certificado de antecedentes penales negativo. No
obstante, sostuvo que, por virtud de ley, la investigación del
Negociado no se limita al SIJC, sino se extiende a los archivos
digitales de las agencias gubernamentales de Puerto Rico, de
Estados Unidos, sus subdivisiones, así como cualquier entidad
extranjera o internacional, como lo son, los archivos del National
Crime Information Center, National Instant Criminal Background
Check System, el Sistema de Información de Justicia Criminal y el
Registro Criminal Integrado. Como resultado de la investigación
realizada, surgió en el expediente, las convicciones previas del
apelante. Al abundar sobre el alcance de los estatutos aplicables a
la causa, la parte apelada destacó que, la eliminación de
antecedentes penales al amparo de la Ley Núm. 254, supra, se limita
a la base de datos estatal y no aplica a los récords administrativos
que se pueden encontrar en una base de datos federal que maneja
el Federal Bureau of Investigations (FBI). De ahí, le corresponde
agotar el proceso detallado en el Code of Federal Regulations (CFR)
en su título 28, parte 20, sección 20.33, así como la sección 16.30-
16.34.
A esos efectos, planteó que, el apelante tendría un proceso
administrativo, en caso de que sus convicciones previas surjan en
los archivos digitales federales, ya que en el SIJC fueron eliminadas
sus convicciones. Añadió que, el apelante incumplió los requisitos
estatutarios para la concesión de una licencia de armas por tener
convicciones por delitos graves previos, conforme establece el
Artículo 2.02 y 2.09 de la citada Ley de Armas. En aras de sustentar
su postura, la parte apelada resaltó la opinión emitida por el
Tribunal Supremo de Puerto Rico en J.H.V. y D.J.C.M. v. Negociado
de la Policía de Puerto Rico, 2025 TSPR 139, resuelto el 12 de
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diciembre de 2025, así como pronunciamientos análogos de
distintos paneles hermanos de esta Curia.
En su intento de persuadir al foro primario sobre los méritos
de su causa, el apelante acreditó una Moción en oposición a solicitud
de desestimación,4 el 16 de marzo de 2026. En esencia adujo que,
lo resuelto por el Alto Foro en Pueblo v. Ortiz Martínez, 123 DPR 820,
831 (1989), establece la norma a seguir ante este cuadro fáctico.
Ello, porque allí se determinó que los tribunales no pueden tomar
en consideración las convicciones borradas. A lo antes, añadió lo
discutido en Muñoz, Torres v. Superintendente, 125 DPR 603 (1990),
Rivera Pagán v. Superintendente, 135 DPR 789 (1994) y Santiago
Cora v. ELA, 2025 TSPR 44, respectivamente. Abundó sobre el
alcance de la Ley Núm. 254 de 27 de julio de 1974, enmendada por
la Ley Núm. 314 de 15 de septiembre de 2004 y la Ley Núm. 56 de
21 de marzo de 2024, 34 LPRA sec. 1725,5 así como la Ley Núm.
143 de 26 de agosto de 2014, 4 LPRA 5336 y el Federal Gun Control
Act of 1968, 18 USC sec. 922(g). En cuanto al cotejo de archivos
digitales puntualizó que, todos los datos eliminados del sistema
SIJC debieron ser eliminados en los demás sistemas. Ello, en
cumplimiento de la reglamentación federal (28 CFR 16.34) que, a su
entender, obliga al Departamento de Justicia a solicitar y gestionar
la eliminación de las convicciones en todos los archivos incluyendo
las del FBI y así en el NCIC. De esta forma, fundamentó su postura
para sostener la denegatoria a la moción dispositiva promovida por
el Negociado. Cabe señalar que, observamos que junto a su moción
incluyó un formulario en blanco intitulado Petición de Eliminación
del Departamento de Justicia.
4 Entrada Núm. 18.
5 Ley para Autorizar a la Policía de Puerto Rico la Expedición de Certificados de
Antecedentes Penales
6 Ley del Protocolo para Garantizar la Comunicación Efectiva entre los Componentes
de Seguridad del Estado Libre Asociado de Puerto Rico y del Sistema de Información
de Justicia Criminal.
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Justipreciadas ambas posturas, el TPI declaró ha lugar el
petitorio dispositivo promovido por la parte apelada y desestimó la
causa instada. En la Sentencia7 apelada, el TPI centró su análisis en
lo resuelto en J.V.H. v. Negociado de la Policía de Puerto Rico, 2025
TSPR 139. Explicó que, pese a que el solicitante pueda tener una
certificación de antecedentes penales negativa según el sistema
SIJC, el Negociado está obligado por ley a indagar en otros sistemas
de datos, en los cuales sí surge que el señor Febus Negrón, fue
convicto por violar el Artículo 95 del Código Penal de 1974, según
enmendado, Art. 6 y 7 de la Ley 404 (Ley de Armas anterior)
impidiendo así, la concesión de una renovación de una licencia de
armas.
Tras no prosperar en su intento de reconsideración,8 el señor
Febus Negrón acude ante esta Curia y señala lo siguiente:
Erró el TPI al desestimar la demanda por las
alegaciones, sin que se hubiese dado cumplimiento a la
orden de elevar el expediente administrativo.
Erró el TPI al desestimar la demanda y considerar
antecedentes penales del apelante, cuando este eliminó
los mismos conforme a derecho y según el proceso
dispuesto por ley.
En cumplimiento con nuestra Resolución emitida el 21 de
mayo de 2026 y luego de conceder un término adicional, comparece
el Gobierno de Puerto Rico representado por la Oficina del
Procurador General de Puerto Rico, el 22 de junio de 2026. En
esencia, mediante su Alegato, nos relata el cuadro fáctico procesal,
consigna el derecho aplicable a la causa y al concluir expresa lo
siguiente:
“Luego de conversaciones con la Policía con respecto a este
caso particular, la Policía estará reevaluando la solicitud de
renovación de licencia de armas del apelante. Ante este
escenario, solicitamos a Honorable Tribunal que tome
conocimiento de lo antes expuesto y revoque el dictamen
apelado a los fines de que la Policía pueda realizar una nueva
evaluación.”
Procedemos a resolver.
7 Entrada Núm. 20.
8 Entrada Núm. 21.
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II.
A. Regla 10.2 (5) de Procedimiento Civil
La Regla 10.2 de Procedimiento Civil, 32 LPRA Ap. V, viabiliza
que un demandado solicite la desestimación de la causa de acción
en su contra, antes de contestarla, si de las alegaciones de la
demanda surge claramente que alguna de las defensas afirmativas
derrotará la pretensión de la parte demandante. Costas Elena y otros
v. Magic Sport y otros, 213 DPR 523 (2024); Eagle Security v. Efrón
Dorado, et al., 211 DPR 70, 83 (2023). Particularmente, la Regla
10.2, supra¸ enumera las siguientes defensas: (1) falta de
jurisdicción sobre la materia; (2) falta de jurisdicción sobre la
persona; (3) insuficiencia del emplazamiento; (4) insuficiencia del
diligenciamiento del emplazamiento; (5) dejar de exponer una
reclamación que justifique la concesión de un remedio; y (6) dejar
de acumular una parte indispensable. Regla 10.2 de Procedimiento
Civil, supra; Díaz Vázquez et al. v. Colón Peña et al., 214 DPR 1135
(2024); Blassino, Reyes v. Reyes Blassino, 214 DPR 1109 (2024).
Ante una solicitud de desestimación bajo el inciso (5) de la
citada Regla 10.2 de Procedimiento Civil, el tribunal ha de tomar
como ciertos todos los hechos claros y concluyentes, bien alegados
en la demanda. Íd. Asimismo, el tribunal deberá evaluar si la
demanda es suficiente para constituir una reclamación válida, luego
de interpretar las alegaciones, conjunta y liberalmente, de la forma
más favorable a la parte demandante, y resolviendo toda duda a su
favor. Íd.
Cabe destacar que, la desestimación de una demanda no
procede, a menos que se desprenda con toda certeza que el
demandante no tiene derecho a remedio alguno bajo cualquier
estado de hechos que pueda ser probado en apoyo a su reclamación.
Íd. En ese sentido, nuestro más Alto Foro ha establecido que, una
solicitud de desestimación al amparo de la Regla 10.2 de
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Procedimiento Civil, supra, va dirigida a los méritos de la
controversia, no a aspectos procesales del caso. Eagle Security
Police, Inc. v. Efrón Dorado, S.E. y otros, supra.
B. Ley de Armas de Puerto Rico de 2020
Como es sabido, desde el 1 de enero de 2020, la Ley de Armas
de 2020, supra, derogó la Ley de Armas del 2000, supra. El estatuto
vigente se promulgó con el propósito de salvaguardar y proteger los
derechos de los ciudadanos americanos residentes en Puerto Rico,
mediante una nueva Ley de Armas que sea consistente con la
Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos y con
las decisiones del Tribunal Supremo federal. Exposición de Motivos
de la Ley de Armas de 2020, supra. A su vez, con la aprobación de
dicha Ley, se procuró establecer que, en Puerto Rico, el portar y
poseer armas de fuego es un derecho fundamental e individual, al
igual que en el resto de los Estados Unidos. Íd. Cabe resaltar que lo
anterior no significa que el derecho de portar y poseer armas es
ilimitado, el Estado tiene la facultad de regular la posesión,
portación y venta de armas de fuego. Rolón Martínez v. Supte. Policía,
201 DPR 26 (2018).
De otra parte, el Artículo 2.09 de la Ley de Armas de 2020,
supra, regula lo relacionado a los fundamentos para rehusar expedir
licencias. Específicamente, el precitado artículo dispone que:
[n]o [se] expedirá licencia de armas, o de haberse
expedido se revocará, la licencia de armas de cualquier
persona que haya sido convicta, en Puerto Rico, en
cualquier otra jurisdicción estadounidense de
cualquier delito grave o su tentativa, por delito
menos grave que conlleve violencia, por conducta
constitutiva de violencia doméstica, según tipificada
en la Ley Núm. 54 de 15 de agosto de 1989, según
enmendada, o conducta constitutiva de acecho, según
tipificada en la Ley 284-1999, según enmendada, ni por
conducta constitutiva de maltrato de menores, según
tipificada en la Ley 246-2011, según enmendada, “Ley
para la Seguridad, Bienestar y Protección de Menores.
(Énfasis nuestro).
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Para fines de determinar si un solicitante tiene un
impedimento para que se le expida una licencia de armas, se le
confiere a la Oficina de Licencia de Armas la facultad de:
[investigar] los archivos digitales de cualquier agencia
gubernamental de Puerto Rico, de Estados Unidos o
cualquier subdivisión política de este, de cualquier
entidad extranjera o internacional a la que pueda tener
acceso, incluyendo los archivos del National Crime
Information Center (NCIC), del National Instant
Criminal Background Check System (NICS), el Sistema
de Información de Justicia Criminal (SIJC-PR) y el
Registro Criminal Integrado (RCI). Art. 2.02 (d) (3) Ley
de Armas de 2020, 25 LPRA sec. 462a.
Si de dicha investigación surge que la persona no cumple con
todos los requisitos de la ley, no se le expedirá la licencia de armas.
Íd., Art. 2.02 (d) (4), supra.
Cónsono con lo anterior, el Tribunal Supremo ha resuelto que,
a la hora de expedir una licencia de armas, se deberá tomar en
cuenta el historial de violencia de la persona. Rolón Martínez v.
Supte. Policía, supra, pág. 42. Dicho criterio no necesariamente
requiere que la persona haya sido culpable de algún delito, sino que
le impone a la persona encargada de expedir dicha licencia la
responsabilidad de evaluar si el solicitante tiene la capacidad mental
y emocional para tener un arma de fuego. Íd., págs. 44-45. Lo
anterior responde a la obligación que tiene el cuerpo policiaco de
proteger a las personas y a la propiedad, y funge como medida
preventiva para posibles actos violentos. Íd., pág. 45.
En su origen, la Ley Núm. 108 de 21 de junio de 1968,
(inspirado en la exposición de motivos de leyes anteriores),9 según
ampliamente discutido en Pueblo v. Ortiz Martínez, 123 DPR 820,
829, (1989), establece que, la razón principal que animó la
aprobación del estatuto sobre eliminación de antecedentes penales,
fue el reconocimiento legislativo de que, el ser humano muchas
veces supera aquellas actuaciones y conductas ilegales del pasado,
9 Véase, Pueblo v. Ortiz Martínez 123 DPR 820, 828-830, citando al P. del S. 169
de 14 de marzo de 1957, P. de la C. 14 de 1962 y P. de la C. 144, respectivamente.
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y que compete al Estado proveer los mecanismos necesarios para
una total rehabilitación. Su efecto principal es borrar las
consecuencias jurídicas y socioeconómicas que en nuestra sociedad
representa la existencia permanente de un récord penal. Se trata de
una acción de carácter remedial encaminada a proteger y a hacer
valer, de manera más efectiva, los derechos civiles de un
ciudadano.10
Como parte de tales esfuerzos, la Asamblea Legislativa
enmendó el estatuto mediante la Ley 254 de 27 de julio de 1974
(Certificaciones de Antecedentes Penales o Ley 254-1974) y luego
mediante la aprobación de la Ley 314-2004, supra. El referido
estatuto11 viabiliza la eliminación de una convicción por delito grave,
una vez se cumplan las siguientes circunstancias:
[t]oda persona que haya sido convicta de un delito grave que
no esté sujeta al Registro de Personas Convictas por Delitos
Sexuales Violentos y Abuso Contra Menores ni al Registro de
Personas Convictas por Corrupción, podrá solicitar del
Tribunal de Primera Instancia una orden para la eliminación
de la convicción del Certificado de Antecedentes Penales,
siempre que concurran las siguientes circunstancias: (a) que
hayan transcurrido cinco (5) años desde que cumplió la
sentencia y durante ese tiempo no haya cometido delito
alguno; (b) que tenga buena reputación en la comunidad; y
(c) que se haya sometido a la muestra requerida por la Ley
del Banco de Datos de ADN, de estar sujeta a ello. El
peticionario acompañará los documentos necesarios para
probar las alegaciones de su petición. El Ministerio Público
podrá oponerse o allanarse a la petición, en cuyo caso no
será necesario celebrar vista. Santiago Cora v. Estado Libre
Asociado de Puerto Rico, 2025 TSPR 44, resuelto el 30 de
abril de 2025.
El Tribunal Supremo ha establecido que, una vez, las
convicciones son eliminadas del certificado de antecedentes penales,
estas deben ser excluidas de todo registro o constancia, ante las
autoridades del orden público. J.H.V. v. Negociado de la Policía de
Puerto Rico, supra. Lo antes, sin que el Estado esté imposibilitado
de considerar el contenido de los archivos de la Policía,
independientemente de que el certificado de antecedentes penales
sea negativo. Íd. Análogamente, el Estado no está obligado a devolver
10 Íd., a la pág. 830.
11 34 LPRA 1725a-2.
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a una persona las fotografías del fichaje y sus huellas dactilares
luego de que extingue su sentencia y logre eliminar su convicción
del certificado de antecedentes penales. Íd. Véase, además, Santiago
Cora v. Estado Libre Asociado de Puerto Rico, supra.
Con relación a la revisión de la determinación administrativa
de conceder o denegar una licencia de armas, el estatuto provee para
un proceso ante el Tribunal de Primera Instancia. A esos efectos
citamos:
Sección 462a. Licencia de armas. 25 LPRA sec. 462a
[…]
(4) De resultar la investigación realizada por la Oficina de
Licencias de Armas de los archivos digitales en una
determinación de que la persona no cumple con todos los
requisitos establecidos en este capítulo no le será concedida
la licencia de armas, pero sin menoscabo a que el
peticionario pueda solicitarla nuevamente en un futuro. El
peticionario podrá solicitar a la Oficina de Licencias de
Armas una reconsideración dentro de los próximos quince
(15) días naturales siguientes a la denegatoria de la
otorgación de la licencia, y la Oficina de Licencias de Armas
tendrá quince (15) días naturales para emitir una
determinación y atender la misma. De sostenerse la
denegatoria, o de no emitir ninguna determinación respecto
a la reconsideración, el peticionario de la licencia de armas
podrá acudir al Tribunal de Primera Instancia para la
revisión administrativa. (Énfasis Nuestro).
(5) Si la Oficina de Licencias de Armas no emite una
determinación dentro del término previamente establecido,
el solicitante tendrá derecho a acudir al Tribunal de Primera
Instancia mediante una petición para que se dilucide la
controversia, la cual se tendrá que resolver en el término de
quince (15) días naturales.
III.
En su primer señalamiento de error el apelante sostiene que,
el TPI incidió al adjudicar la moción dispositiva promovida por el
Negociado, sin que se acreditara el expediente administrativo según
fue ordenado el 9 de marzo de 2026. A su entender, dicho proceder
violentó su derecho a un debido proceso de ley, como parte de una
revisión administrativa ante el Tribunal de Primera Instancia. A
pesar de reconocer que, el TPI tuvo ante su consideración una
moción dispositiva al amparo de la Regla 10.2, supra, planteó que,
dicho foro actuó a destiempo y sin permitirle el beneficio del
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expediente administrativo necesario para sostener su reclamación.
A lo antes, añadió que, el TPI estaba obligado a sostener sus
determinaciones, basado en el expediente conforme la normativa
aplicable a revisiones administrativas. De una lectura del Alegato de
la parte apelada podemos apreciar que, también parece mostrar que,
para la correcta adjudicación de la causa, se interesa la evaluación
o reevaluación del expediente administrativo.
Hemos considerado el cuadro fáctico ante nuestra
consideración y con particular atención al manejo del caso por parte
del foro primario y observamos que, el TPI debió hacer efectivo el
cumplimiento de su propia orden para elevar el expediente
administrativo, antes de decretar la desestimación de la causa
instada. Falló en no permitirle el beneficio y el acceso al expediente
administrativo según de forma reiterada imploró el promovente de
la acción, antes de adjudicar la causa en su contra. Somos de la
opinión que, al así proceder, actuó a destiempo y en menosprecio al
debido proceso de ley de ambas partes. Prueba de lo antes es la
postura asumida por la parte apelada en la etapa apelativa que nos
pide la revocación del dictamen no en sus méritos, sino para
reevaluar el proceso administrativo.
Como corolario de lo anterior, concluimos que, no se sostiene
el dictamen apelado por haberse atendido sin que el promovente de
la acción tuviera acceso al expediente administrativo que, según sus
propias expresiones, no había sido examinado con anterioridad a la
presentación de su demanda. De esta forma, se sobreentiende que,
en esa etapa inicial del proceso, era razonable que el apelante
tuviera la expectativa que el foro primario garantizaría el correcto
trámite judicial según la orden notificada en autos, en lugar de
preterir cualquier oportunidad posterior del apelante para,
inclusive, enmendar sus propias alegaciones una vez tuviera el
beneficio de examinar el expediente administrativo.
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De otra parte, consideramos persuasivas los argumentos del
apelante sobre los parámetros de la revisión judicial que dispone la
Ley de Armas, supra. Resulta evidente que mediante la disposición
establecida en el Art. 2.02(5), el legislador claramente establece el
derecho a la revisión judicial de la decisión administrativa ante el
foro primario. Ello, con el fin de dilucidar los planteamientos de una
parte como resultado del proceso administrativo en la Oficina de
Licencias de Armas aquí Negociado. En su consecuencia, no resulta
irrazonable que ambas partes y el foro judicial tengan acceso al
expediente, cuyo contenido se cuestiona, en aras de dilucidar las
controversias esbozadas en la causa como parte de la revisión
administrativa pendiente. Añádase que, la postura de la parte
apelada de revertir el dictamen con el fin de reevaluar el proceso se
atiende con proveer acceso al expediente administrativo a ambas
partes, ante el foro primario que continua con jurisdicción sobre la
causa.
Como regla general, los foros revisores no intervendrán con el
manejo del caso ante la consideración del TPI. Siendo así, el Tribunal
Supremo ha manifestado que, los tribunales apelativos no deben
intervenir con determinaciones emitidas por el foro primario y
sustituir el criterio utilizado por dicho foro en el ejercicio de su
discreción, salvo que se pruebe que dicho foro actuó con prejuicio o
parcialidad, incurrió en craso abuso de discreción, o que incurrió en
error manifiesto. Citibank et al. v. ACBI et al., 200 DPR 724, 736
(2018). El ejercicio adecuado de la discreción se relaciona de manera
estrecha con el concepto de razonabilidad. Rivera y otros v. Bco.
Popular, 152 DPR 140, 155 (2000).
Al ponderar la totalidad de las circunstancias en este caso,
colegimos que al apelante le asiste la razón al indicar que, el TPI erró
al no hacer cumplir su propia orden para elevar el expediente
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administrativo. De esta forma, incurrió en un error manifiesto que
incidió en el debido proceso de ley. El primer error se cometió.
En su consecuencia determinamos que, procede revocar el
dictamen apelado a los únicos efectos de dejarlo sin efecto y sin
entrar a los méritos de la controversia, ordenar la devolución del
caso ante la consideración del foro primario para que continúen los
procesos de rigor, una vez las partes tengan el acceso al expediente
administrativo en controversia. Ciertamente, lo antes no prejuzga
las determinaciones ulteriores pendientes y futuros del foro primario
dentro de su sana discreción. Por entender que, lo antes dispone
del recurso ante nos, se hace innecesario atender el segundo
señalamiento de error.
IV.
Por todo lo antes, revocamos el pronunciamiento judicial, a
los únicos efectos de dejar sin efecto el dictamen apelado y
devolvemos el caso ante la consideración del Tribunal de Primera
Instancia para que, una vez se eleve el expediente administrativo
conforme la orden notificada en autos el 9 de marzo de 2026, se
continúen los procedimientos de rigor conforme lo aquí resuelto.
Lo acordó el Tribunal y lo certifica la Secretaria del Tribunal
de Apelaciones.
Lcda. Lilia M. Oquendo Solís
Secretaria del Tribunal de Apelaciones