Verónica Sastre Robles v. Departamento De Corrección Y Rehabilitación
CourtTribunal De Apelaciones De Puerto Rico/Court of Appeals of Puerto Rico
Date FiledJuly 31, 2026
DocketTA2026RA00333
StatusPublished
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Full Opinion
ESTADO LIBRE ASOCIADO DE PUERTO RICO
TRIBUNAL DE APELACIONES
PANEL X
VERÓNICA SASTRE ROBLES Revisión
Administrativa
RECURRENTE procedente del
Departamento de
Corrección y
VS. Rehabilitación
TA2026RA00333
DEPARTAMENTO DE
CORRECCIÓN Y
REHABILITACIÓN Sobre: Impugnación
de aumento de nivel
RECURRIDO de custodia
Panel integrado por su presidenta, la Jueza Grana Martínez, el Juez Ronda
Del Toro, el Juez Sánchez Báez y la Juez Lotti Rodríguez.
Lotti Rodríguez, Juez Ponente
SENTENCIA
En San Juan, Puerto Rico, a 31 de julio de 2026.
Comparece la señora Verónica Sastre Robles (en adelante, señora
Sastre Robles o recurrente), miembro de la población correccional, mediante
una Solicitud de Revisión Administrativa presentada el 22 de junio de 2026 y
nos solicita que revisemos la Resolución emitida el 20 de mayo de 2026 por el
Comité de Clasificación y Tratamiento del Complejo para Rehabilitación para
Mujeres del Departamento de Corrección y Rehabilitación (en adelante,
Comité, DCR o parte recurrida). Mediante dicha determinación, el Comité
reclasificó a la recurrente de un nivel de custodia mínima a uno de custodia
máxima.
Por los fundamentos que exponemos a continuación, revocamos la
determinación recurrida.
I
Según surge del expediente ante nuestra consideración, el 10 de enero
de 2022, la señora Sastre Robles ingresó al sistema correccional para cumplir
varias penas impuestas por el Tribunal de Primera Instancia, Sala Superior
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de Bayamón, por delitos relacionados a la Ley de Armas de Puerto Rico.1 El 9
de marzo de 2022, el Comité la clasificó inicialmente en un nivel de custodia
mediana. El 1 de mayo de 2023, el Comité reclasificó a la recurrente de
custodia mediana a máxima. Posteriormente, el 21 de noviembre de 2023,
redujo su nivel de custodia a mediana y, el 26 de diciembre de 2024, la
reclasificó a custodia mínima.
Durante ese periodo, la señora Sastre Robles completó varios
programas educativos, vocacionales y de tratamiento, entre estos, un grado
asociado en Ciencias y cursos relacionados con cosmetología.
El expediente administrativo también refleja que, entre julio y
diciembre de 2025, el DCR recibió varios informes negativos relacionados con
la recurrente. En particular, el 27 de octubre de 2025, se presentó en su
contra la querella disciplinaria núm. 220-25-398, mediante la cual se le
imputaron actos de disturbio, incitación a disturbios, permanecer en un área
no autorizada y desobedecer una orden directa.2 El 21 de enero de 2026, se
desestimó la querella y se declaró a la señora Sastre Robles no incursa en las
faltas imputadas.3
Previamente, el 18 de noviembre de 2025, el Comité había pospuesto la
evaluación del plan institucional de la recurrente debido a la existencia de un
procedimiento administrativo pendiente. No obstante, luego de resolverse la
referida querella, el 27 de enero de 2026, el Comité evaluó nuevamente su
clasificación y ratificó su nivel de custodia mínima.
Al día siguiente, el 28 de enero de 2026, se presentó contra la
recurrente la querella disciplinaria núm. 220-26-011, en la cual se le imputó
la posesión o uso de accesorios de teléfono celular y contrabando.4
1 Véase Apéndice #2 de la Solicitud de Revisión Administrativa.
2 Apéndice #3 de la Solicitud de Revisión Administrativa.
3 Id.
4 Id.
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Posteriormente, el 26 de marzo de 2026, durante un registro de
vivienda, una oficial correccional observó a la recurrente arrojar al suelo una
media enrollada. Conforme se hizo constar, la media contenía unas pastillas
identificadas como Levetiracetam de 100 miligramos y dos envolturas con
picadura color verde. A raíz de dicho incidente, se presentó la querella
disciplinaria núm. 220-26-102, mediante la cual se le imputó posesión de
sustancias controladas, posesión o uso ilegal de sustancias controladas y uso
inadecuado o ilícito de medicamentos autorizados.5
Además, el 13 de mayo de 2026, DCR alegó haber recibido otro informe
negativo en el que se le atribuyó a la recurrente una actitud desafiante hacia
varios funcionarios del área de seguridad.
El 20 de mayo de 2026, mientras las querellas disciplinarias núms.
220-26-011 y 220-26-102 se encontraban pendientes de resolución, el
Comité celebró una revisión no rutinaria del nivel de custodia de la señora
Sastre Robles. Como parte de dicho proceso, se completó la Escala de
Reclasificación de Custodia (Casos Sentenciados) 6. La evaluación produjo una
puntuación total de uno (1), correspondiente a un nivel de custodia mínima.
A pesar del resultado de la evaluación, se aplicaron las modificaciones
discrecionales para un nivel de custodia más alto correspondientes a
“confinado de difícil manejo” y “desobediencia ante las normas”. Como
explicación, se hizo constar que, durante “[e]l periodo evaluado, [la
recurrente] ha incurrido en múltiples incidentes negativos que han
representado un riesgo para la seguridad institucional demostrando
comportamiento retante ante la autoridad y pobre cumplimiento de[l] plan
institucional”. En consecuencia, se recomendó y aprobó su reclasificación a
custodia máxima.
5 Id.
6 Apéndice #1 de la Solicitud de Revisión Administrativa.
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En igual fecha, el Comité emitió un Acuerdo del Comité de Clasificación
y Tratamiento y la Resolución recurrida.7 Mediante estos, se determinó
reclasificar a la señora Sastre Robles de custodia mínima a máxima y solicitar
un cambio de ubicación. Como fundamento, el Comité expresó que los
informes negativos y demás incidentes surgidos desde la evaluación del 27 de
enero de 2026 reflejaban una falta de adaptación al ambiente correccional,
una actitud negativa hacia la oficialidad y desobediencia a las normas
institucionales. El Comité concluyó que la recurrente había demostrado ser
de difícil manejo y que procedía imponer un nivel de mayores restricciones
para salvaguardar la seguridad de la población correccional y del personal de
la institución.
El 28 de mayo de 2026, se resolvieron las querellas disciplinarias núms.
220-26-011 y 220-26-102.8 Ambas querellas fueron desestimadas debido a
que la oficial querellante no compareció a las vistas y no se encontró evidencia
sustancial que sostuviera las infracciones imputadas.
El 22 de junio de 2026, la señora Sastre Robles presentó la Solicitud de
Revisión Administrativa de epígrafe, en la que formuló el siguiente
señalamiento de error:
Erró la Agencia recurrida al reclasificar a la
Peticionaria al nivel de custodia máxima basada en
supuestos incidentes de indisciplina por faltas que le fueron
desestimadas y en las cuales la Peticionaria fue declarada No
Incursa.
En síntesis, la recurrente sostuvo que el DCR erró al reclasificarla a
custodia máxima a base de incidentes disciplinarios relacionados con faltas
que fueron desestimadas y respecto a las cuales fue declarada no incursa.
Además, argumentó que el Comité actuó arbitrariamente al aplicar las
modificaciones discrecionales de “confinado de difícil manejo” y
“desobediencia ante las normas”, a pesar de que la evaluación produjo una
7 Apéndice #2 de la Solicitud de Revisión Administrativa.
8 Apéndice #3 de la Solicitud de Revisión Administrativa.
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puntuación correspondiente a custodia mínima. Afirmó que dichas
modificaciones carecían de una base fáctica válida, pues descansaban en
alegaciones que no fueron probadas mediante los procedimientos
disciplinarios correspondientes. Por ello, solicitó que revoquemos la
determinación recurrida y ordenemos al DCR clasificarla en un nivel de
custodia mínima.
Por su parte, el 22 de julio de 2026, el DCR, por conducto de la Oficina
del Procurador General, presentó su Escrito en Cumplimiento de Resolución.
En síntesis, sostuvo que el Comité actuó razonablemente al aplicar las
modificaciones discrecionales de “confinado de difícil manejo” y
“desobediencia antes las normas”, pues la puntuación obtenida en la Escala
de Reclasificación de Custodia (Casos Sentenciados) no determinaba
automáticamente el nivel de custodia. Añadió que, aunque varias querellas
fueron desestimadas, los informes negativos y demás incidentes
documentados en el expediente podían considerarse para evaluar la conducta
y el ajuste institucional de la recurrente. Por ello, solicitó que se confirmara
la Resolución recurrida.
Con el beneficio de la comparecencia de ambas partes, procedemos a
resolver.
II
A. Revisión Judicial de decisiones administrativas
La Ley de Procedimiento Administrativo Uniforme del Gobierno de
Puerto Rico, Ley Núm. 38 de 30 de junio de 2017, según enmendada, 3 LPRA
secs. 9601 et seq. (LPAU), establece el marco normativo que rige la revisión
judicial de las decisiones emitidas por las agencias administrativas. Otero
Rivera v. USAA Fed. Savs. Bank, 214 DPR 473, 484 (2024). El propósito de la
revisión judicial es limitar la discreción de las agencias y asegurarse de que
éstas desempeñen sus funciones conforme a la ley. García Reyes v. Cruz Auto
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Corp., 173 DPR 870, 891-892 (2008), citando a Torres v. Junta de Ingenieros,
161 DPR 696, 707 (2004) y a Miranda v. CEE, 141 DPR 775, 786 (1996).
Es norma reiterada que, al revisar las determinaciones administrativas,
este foro apelativo está obligado a conceder deferencia a las decisiones de las
agencias en vista de que estas poseen la experiencia y el conocimiento
especializado respecto a los asuntos que les han sido delegados. Katiria´s
Café, Inc. v. Municipio Autónomo de San Juan, 2025 TSPR 33, 215 DPR ___
(2025), citando a Rolón Martínez v. Supte. Policía, 201 DPR 26, 35
(2018); Torres Rivera v. Policía de PR, 196 DPR 606, 626 (2016); Pagán
Santiago et al. v. ASR, 185 DPR 341, 358 (2012). Por lo tanto, los tribunales
deben ser cautelosos al intervenir con las decisiones
administrativas. Metropolitana, SE v. ARPE, 138 DPR 200, 213 (1995); Viajes
Gallardo v. Clavell, 131 DPR 275, 289–290 (1992).
En virtud de lo anterior, el criterio rector al momento de pasar juicio
sobre una decisión de la agencia recurrida es la razonabilidad de la actuación
cuestionada. Katiria´s Café, Inc. v. Municipio Autónomo de San Juan, supra.
Así pues, debemos evaluar que no se haya actuado de manera arbitraria o
ilegal, o de forma tan irrazonable que constituya un abuso de
discreción. Torres Rivera v. Policía de PR, supra. Por consiguiente, no puede
otorgárseles un “sello de corrección automático bajo el pretexto de deferencia
a aquellas determinaciones o interpretaciones administrativas que son
irrazonables, ilegales o contrarias a Derecho”. Capote Rivera v. Voilí Voilá
Corp., 213 DPR 743, 754 (2024). Es decir, si bien debemos concederles una
amplia deferencia a las determinaciones de las agencias administrativas,
dicha norma no es absoluta. Id.
A esos efectos, la deferencia cede cuando: “(1) la decisión no está
basada en evidencia sustancial; (2) el organismo administrativo ha errado en
la aplicación o interpretación de las leyes o los reglamentos; (3) ha mediado
una actuación arbitraria, irrazonable o ilegal, o (4) la
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actuación administrativa lesiona derechos constitucionales
fundamentales”. Id., citando a Super Asphalt v. AFI y otro, 206 DPR 803, 819
(2021).
En este sentido, existen tres aspectos que delimitan el alcance de la
revisión judicial de las decisiones administrativas: “(1) si el remedio concedido
por la agencia fue apropiado; (2) si las determinaciones de hecho que realizó
la agencia están sostenidas por evidencia sustancial que obra en el expediente
administrativo visto en su totalidad, y (3) si, mediante una revisión completa
y absoluta, las conclusiones de derecho del ente administrativo fueron
correctas”. Rolón Martínez v. Supte. Policía, supra, pág. 36, citando a Pagán
Santiago et al. v. ASR, supra. Asimismo, nuestro más Alto Foro ha reiterado
que “al enfrentarse a un recurso de revisión judicial proveniente de una
agencia administrativa, será el deber de los tribunales revisar las
conclusiones de derecho en todos sus aspectos. No guiados por la deferencia
automática […]”. Vázquez et al. v. DACo, 2025 TSPR 56, 215 DPR __ (2025).
Por otro lado, sabido es que el Departamento de Corrección merece
particular deferencia en lo concerniente al proceso de clasificación de
confinados. Lebrón Laureano v. Depto. Corrección, 209 DPR 489, 503 (2022);
Cruz v. Administración, 164 DPR 341, 355 (2005). Esta deferencia se debe a
que el Comité está compuesto, por lo general, de “peritos en el campo tales
como técnicos sociopenales y oficiales o consejeros correccionales”. Lebrón
Laureano v. Depto. Corrección, supra, pág. 504, citando a Cruz v.
Administración, supra, págs. 354–355. Estos profesionales cuentan con la
preparación, el conocimiento y la experiencia necesarios para evaluar las
necesidades de la población correccional. Lebrón Laureano v. Depto.
Corrección, supra. En virtud de esa experiencia especializada, las
determinaciones administrativas gozan de una presunción de legalidad y
corrección. Id., pág. 503.
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Por consiguiente, una determinación sobre clasificación de custodia
debe sostenerse cuando esté fundamentada en evidencia sustancial, no sea
arbitraria o caprichosa, resulte razonable, cumpla con el procedimiento
establecido en las reglas y manuales aplicables y no altere los términos de la
sentencia impuesta. Lebrón Laureano v. Depto. Corrección, supra, pág. 503;
Román Ortiz v. OGPe, 203 DPR 947, 956 (2020); Cruz v. Administración, supra,
pág. 355.
B. Reclasificación de custodia
La Constitución de Puerto Rico establece como política pública que las
instituciones penales propendan al tratamiento adecuado de las personas
confinadas para posibilitar su rehabilitación moral y social. Art. VI, Sec. 19,
Const. PR, LPRA, Tomo 1. Cónsono con este mandato, el Plan de
Reorganización del Departamento de Corrección y Rehabilitación de 2011
facultó al DCR para adoptar las reglas, los reglamentos y los procedimientos
necesarios para regir la seguridad, la disciplina interna, la conducta de la
población correccional y los programas y servicios bajo su jurisdicción. Art.
7(aa) del Plan de Reorganización Núm. 2-2011, 3 LPRA Ap. XVIII.
En virtud de dicha facultad, el DCR promulgó el Manual para la
Clasificación de los Confinados, Reglamento Núm. 9151 de 22 de enero de
2020, según enmendado por el Reglamento Núm. 9287 de 20 de mayo de
2021 (Manual de Clasificación o Reglamento Núm. 9151). Este tiene el
propósito de establecer un sistema organizado para ingresar, procesar y
asignar a las personas confinadas a las instituciones, los programas y los
servicios del DCR. A su vez, procura ubicar a cada confinado en el nivel de
custodia menos restrictivo para el cual cualifique, sin menoscabar la
seguridad y las necesidades de la sociedad, de la población correccional y del
personal de la institución. Reglamento Núm. 9151, Partes I y II.
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El Manual de Clasificación reconoce cuatro niveles de custodia:
máxima, mediana, mínima y mínima/comunidad. Reglamento Núm. 9151,
Sec. 1. En lo pertinente, la custodia máxima y mínima se definen como sigue:
Máxima: Confinados de la población general que requieren un
grado alto de control y supervisión. A estos individuos se les
puede restringir de determinadas asignaciones de trabajo y de
celda, así como de determinadas áreas dentro de la institución,
según se estime necesario por razones de seguridad. Se
requerirán por lo menos dos oficiales correccionales como escolta
para realizar viajes de rutina o de emergencia fuera de la
institución. Se utilizarán esposas, cadenas y grilletes en todo
momento mientras los confinados de custodia máxima se
encuentren fuera el perímetro de seguridad (la verja o el
muro). Estos confinados estarán en celdas y no en
dormitorios. Esto no limita la participación del confinado en los
programas y servicios. Contarán con un período mínimo de dos
(2) horas diarias de recreación física al aire libre, según lo
permitan las condiciones climáticas.
[…]
Mínima: Confinados de la población general que son elegibles
para habitar en viviendas de menor seguridad y que pueden
trabajar fuera del perímetro con un mínimo de supervisión. Estos
confinados son elegibles para los programas de trabajo y
actividades en la comunidad compatibles con los requisitos
normativos. Estos individuos pueden hacer viajes de rutina o de
emergencia fuera de la institución sin escolta, cuando tengan un
pase autorizado, y pueden ser escoltados sin implementos de
restricción. Id.
La determinación del nivel de custodia exige un balance entre el interés
público en la rehabilitación de la persona confinada y en la seguridad
institucional, por un lado, y su interés particular en permanecer en un nivel
de custodia determinado, por otro. Cruz v. Administración, supra, pág. 352.
De otra parte, el Comité de Clasificación y Tratamiento es el organismo
encargado de evaluar las necesidades de seguridad y de programas de las
personas confinadas sentenciadas. Reglamento Núm. 9151, Sec. 1. Entre sus
funciones se encuentra examinar sus necesidades, capacidades, intereses,
limitaciones y funcionamiento social, así como determinar el nivel de
custodia, la vivienda, el trabajo, los estudios, los tratamientos y los demás
componentes de su plan institucional. Reglamento Núm. 9151, Sec. 2(IV). En
el ejercicio de dichas funciones, el Comité debe revisar periódicamente la
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clasificación de cada persona conforme a su progreso, conducta y adaptación
institucional. Id.
La Sección 7 del Manual de Clasificación regula el procedimiento de
reclasificación de custodia, cuyo objetivo es revisar el nivel asignado para
determinar si continúa siendo apropiado. Reglamento Núm. 9151, Sec. 7. La
reevaluación no necesariamente produce un cambio de custodia o de
vivienda, pues su función primordial es verificar la adaptación de la persona
confinada y atender cualquier situación que haya surgido. Id. En
comparación con la clasificación inicial, la reclasificación concede mayor
importancia a la conducta institucional, por ser esta un reflejo de su
comportamiento durante el confinamiento. Reglamento Núm. 9151, Sec. 7(II);
López Borges v. Adm. Corrección, 185 DPR 603, 609-610 (2012).
El Manual de Clasificación contempla revisiones rutinarias y revisiones
automáticas no rutinarias. De ordinario, el nivel de custodia de las personas
clasificadas en custodia mínima o mediana se revisa cada doce meses,
mientras que el de quienes se encuentran en custodia máxima se revisa cada
seis meses, luego de que hayan cumplido su primer año bajo dicha
clasificación. Reglamento Núm. 9151, Sec. 7(III)(B). No obstante, las
revisiones automáticas no rutinarias pueden efectuarse en cualquiera de las
siguientes circunstancias:
a. Cambio en el estatus legal del confinado;
b. Cambio en los cargos o en la sentencia;
c. Cambio en la cantidad de la fianza;
d. Cambio en la orden de detención;
e. Convicción del confinado por una violación disciplinaria de
Nivel I/Nivel II, según las define el DCR, sólo si el formulario de
reclasificación de custodia requeriría un nivel de custodia
superior como resultado de la sanción disciplinaria.
f. Antes de salir de custodia protectiva;
g. Antes de salir de segregación administrativa;
h. Información nueva de que el confinado causa problemas en su
manejo.
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i. Presenta un patrón de conducta negativa repetitiva, ha
incurrido en tres o más informes de indisciplina en el
término de un (1) año o menos, no cumple con el plan
institucional trazado a pesar de haber sido debidamente
orientado.
j. Confinado completó algún programa de tratamiento al que fue
referido en su última evaluación siendo esta la única justificación
para ratificar esta custodia.
k. Fuga o tentativa de fuga;
l. Al ser dado de alta o asignado a una unidad de salud física o
mental que requiera hospitalización, o programas especiales de
cuidado de salud o de vivienda;
m. El confinado que se niegue o renuncie a proveer la muestra
requerida para detectar el uso de sustancias controladas.
n. Sesenta (60) días antes de que el confinado cumpla dieciocho
(18) o veintiún (21) años de edad;
o. con sentencia de 99 años o más que cumplen su primer año
en custodia máxima por incluir tiempo cumplido en preventiva.
Id. (Énfasis nuestro).
Como parte del procedimiento de reclasificación, el Técnico de Servicios
Sociopenales debe verificar y estudiar los datos pertinentes del expediente,
incluidos los delitos y las sentencias actuales, el historial delictivo, las
órdenes de arresto o detención, la fecha prevista de excarcelación, el historial
disciplinario y la participación en programas. Reglamento Núm. 9151, Sec.
7(III)(C). Además, debe completar la Escala de Reclasificación de Custodia.
En específico, el Apéndice K(I) del Manual de Clasificación provee la
Escala de Reclasificación de Custodia. Este documento asigna puntuaciones
a ocho criterios: (1) la gravedad de cargos/sentencias actuales; (2) el historial
de delitos previos; (3) el historial de fuga, o tentativas de fuga; (4) el número
de acciones disciplinarias; (5) las acciones disciplinarias previas serias; (6) las
sentencias anteriores por delitos graves como adulto (de los últimos cinco
años); (7) la participación de programas/tratamiento, y (8) la edad actual.
Una puntuación de cinco puntos o menos corresponde, de
ordinario, a custodia mínima; una puntuación de seis a diez puntos
corresponde a custodia mediana; siete puntos o más en los primeros tres
renglones corresponde a custodia máxima; y once puntos o más en la
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totalidad de los renglones también corresponde a custodia máxima.
Reglamento Núm. 9151, Apéndice K, Secs. II y III(A). (Énfasis nuestro).
Ahora bien, la puntuación obtenida en la Escala de Reclasificación de
Custodia no determina automáticamente el nivel de custodia. Lebrón
Laureano v. Depto. Corrección, supra, pág. 501. La determinación final surge
de: (1) la puntuación en la evaluación de custodia; (2) las consideraciones
especiales de manejo; (3) las modificaciones no discrecionales; (4) las
modificaciones discrecionales para un nivel de custodia más alto, y (5) las
modificaciones discrecionales para un nivel de custodia más bajo. Id., pág.
502. Por ello, el personal correccional puede apartarse del nivel indicado por
la puntuación cuando existan factores específicos que justifiquen asignar un
nivel de custodia más alto o más bajo. Id.
Entre las modificaciones que permiten recomendar un nivel de custodia
más alto se encuentran: la gravedad del delito, el historial de violencia
excesiva, la afiliación prominente con gangas, que la persona confinada sea
de difícil manejo, el grado de reincidencia, el riesgo de fuga, el
comportamiento sexual agresivo, los trastornos mentales o desajustes
emocionales, representar una amenaza o peligro, la desobediencia ante las
normas o el rechazo al plan de tratamiento y el reingreso por violación de
normas. Id.; Lebrón Laureano v. Depto. Corrección, supra.
En particular, la modificación correspondiente a una persona
confinada de difícil manejo comprende problemas de manejo durante el
confinamiento, conducta desordenada, incitación o provocación de otros
miembros de la población correccional, interrupción de las operaciones de la
institución o una marcada falta de cooperación con las figuras de autoridad.
Reglamento Núm. 9151, Apéndice K, Sec. III(D). Por su parte, la desobediencia
ante las normas se configura cuando la persona presenta una marcada
tendencia a incumplir las normas y reglas de la institución. Id.
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No obstante, la discreción del DCR para modificar el resultado de la
Escala de Reclasificación de Custodia no es irrestricta. La Escala de
Reclasificación de Custodia dispone que “[t]oda modificación discrecional
[para aumentar el nivel de custodia] debe estar basada en documentación
escrita, proveniente de reportes disciplinarios, informes de querellas,
informes de libros de novedades, documentos del expediente criminal o
social, y cualquier otra información o documento que evidencie ajustes o
comportamiento del confinado contrario a las normas y la seguridad
institucional.” Reglamento Núm. 9151, Apéndice K, Sec. III(D); Lebrón
Laureano v. Depto. Corrección, supra, pág. 502. (Énfasis nuestro). Asimismo,
el personal deberá explicar cuál de las modificaciones discrecionales aplica e
incluir los detalles correspondientes. Lebrón Laureano v. Depto. Corrección,
supra.
Finalmente, la recomendación del técnico sociopenal debe remitirse al
Comité para su revisión y determinación. Reglamento Núm. 9151, Sec. 7(IV).
La decisión final del Comité deberá descansar en el análisis de la totalidad
del expediente de la persona confinada, desde su ingreso al sistema
correccional hasta el momento de la evaluación, conforme a la reglamentación
aplicable. Id. Así, la determinación del nivel de custodia no depende
exclusivamente de la puntuación aritmética obtenida, sino del conjunto de
factores objetivos y discrecionales debidamente acreditados en el
expediente. Lebrón Laureano v. Depto. Corrección, supra, pág. 502. (Énfasis
nuestro).
III
En el presente caso, la recurrente sostiene que el Comité erró al
reclasificarla de custodia mínima a máxima mediante una revisión no
rutinaria, basada en incidentes relacionados con querellas disciplinarias que
posteriormente fueron desestimadas. Por su parte, el DCR plantea que la
puntuación obtenida en la Escala de Reclasificación no determinaba
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automáticamente el nivel de custodia y que los informes e incidentes
documentados permitían aplicar las modificaciones discrecionales de
“confinado de difícil manejo” y “desobediencia ante las normas”.
Según surge del Acuerdo del Comité de Clasificación y Tratamiento y de
la Resolución recurrida, el Comité realizó la revisión no rutinaria al amparo
de la circunstancia dispuesta en el inciso (i) de la Sección 7 del Manual de
Clasificación. Esta contempla la revisión automática no rutinaria cuando la
persona confinada “[p]resenta un patrón de conducta negativa repetitiva, ha
incurrido en tres o más informes de indisciplina en el término de un (1)
año o menos, no cumple con el plan institucional trazado a pesar de haber
sido debidamente orientado.” En particular, el Comité expresó que habían
surgido “múltiples informes negativos e incidentes” que demostraban una
alegada falta de adaptación institucional. No obstante, el DCR no presentó
cuales fueron esos múltiples informes negativos e incidentes que el Comité
consideró que no fueran la querella núm. 220-26-011 y 220-26-102 que
estaban pendiente de adjudicación.
Los hechos consignados en el expediente administrativo no establecen
la concurrencia de la circunstancia reglamentaria invocada. La querella núm.
220-25-398, presentada el 27 de octubre de 2025, fue desestimada el 21 de
enero de 2026 y la recurrente fue declarada no incursa. A pesar de dicho
procedimiento, el 27 de enero de 2026, el propio Comité reevaluó su
clasificación y ratificó la custodia mínima. Por tanto, ese incidente ya había
sido considerado o, al menos, formaba parte del expediente al momento de la
última evaluación rutinaria y no constituía una circunstancia nueva que
justificara revisar nuevamente su custodia de forma no rutinaria.
Luego de la evaluación de enero de 2026, se presentaron las querellas
núms. 220-26-011 y 220-26-102, relacionadas con los incidentes ocurridos
el 28 de enero y el 26 de marzo de 2026, respectivamente. Al momento de la
revisión celebrada el 20 de mayo de 2026, ambas querellas se encontraban
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pendientes de resolución. Además, el Comité aludió a un informe negativo de
13 de mayo de 2026 que no obra en el expediente. Así, el Acuerdo del Comité
de Clasificación y Tratamiento no identificó tres o más informes de indisciplina
posteriores a la evaluación de enero, sino dos incidentes que dieron lugar a
querellas todavía pendientes y un informe negativo. Tampoco determinó que
la recurrente hubiera incumplido su plan institucional después de ser
debidamente orientada, ni explicó en qué consistía tal incumplimiento.
Más aún, las dos querellas pendientes fueron desestimadas el 28 de
mayo de 2026. Aunque la desestimación posterior no impedía que el Comité
considerara documentación legítimamente obrante en el expediente, la mera
existencia de imputaciones disciplinarias pendientes no acreditaba, por sí
sola, el patrón de conducta contemplado en el inciso (i). La determinación
debía descansar en documentación escrita que evidenciara concretamente la
conducta contraria a las normas y a la seguridad institucional, y no
únicamente en alegaciones todavía no adjudicadas.
Tampoco surge de la Resolución que el Comité hubiese fundamentado
la revisión no rutinaria en alguna otra de las circunstancias enumeradas en
el Manual de Clasificación. No nos corresponde suplir fundamentos que la
agencia no expresó en su determinación.
Las modificaciones discrecionales aplicadas al completar la Escala de
Reclasificación podían justificar apartarse de la puntuación objetiva
únicamente dentro de un procedimiento de reclasificación efectuado
conforme al Manual de Clasificación, pero no podían subsanar la ausencia de
la circunstancia reglamentaria necesaria para adelantar una revisión no
rutinaria.
Por consiguiente, concluimos que el Comité realizó prematuramente la
revisión de custodia de la señora Sastre Robles. Al no concurrir la
circunstancia invocada en el inciso (i), ni surgir de la determinación alguna
otra excepción reglamentaria que autorizara una revisión automática no
TA2026RA00333 16
rutinaria, procedía mantener vigente el nivel de custodia mínima ratificado el
27 de enero de 2026.
En consecuencia, revocamos la Resolución recurrida y dejamos sin
efecto la reclasificación a custodia máxima. Ordenamos al DCR que, de no
surgir y documentarse alguna de las circunstancias reglamentarias que
autoricen una revisión automática no rutinaria, evalúe nuevamente el nivel
de custodia de la recurrente dentro del término aplicable a las personas
clasificadas en custodia mínima, esto es, al cumplirse un año desde la
revisión realizada el 27 de enero de 2026.
IV
Por los fundamentos antes expuestos, se revoca la Resolución
recurrida.
Notifíquese.
Lo acordó y manda el Tribunal y lo certifica la Secretaria del Tribunal
de Apelaciones.
Lcda. Lilia M. Oquendo Solís
Secretaria del Tribunal de Apelaciones