Adriana María Caparrós Jordán v. Pedro Juan Hernández Rivera
CourtTribunal De Apelaciones De Puerto Rico/Court of Appeals of Puerto Rico
Date FiledJune 24, 2026
DocketTA2026CE00761
StatusPublished
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Full Opinion
Estado Libre Asociado de Puerto Rico
TRIBUNAL DE APELACIONES
PANEL IV
ADRIANA MARÍA CERTIORARI
CAPARRÓS JORDÁN procedente del
Tribunal de Primera
Parte Recurrida Instancia, Sala
v. Superior de San Juan
TA2026CE00761
PEDRO JUAN Caso núm.:
HERNÁNDEZ RIVERA SJ2024CV08517
Parte Peticionaria Sobre: Liquidación de
Comunidad de Bienes
Panel integrado por su presidente, el Juez Bonilla Ortiz, la Jueza
Martínez Cordero y el Juez Robles Adorno.
Robles Adorno, Juez Ponente.
RESOLUCIÓN
En San Juan, Puerto Rico, a 24 de junio de 2026.
El 14 de junio de 2026, el señor Pedro Juan Hernández Rivera
(el señor Hernández Rivera o el peticionario) presentó ante nos una
Petición de Certiorari en la que solicitó que revoquemos la Resolución
emitida y notificada el 15 de mayo de 2026 por el Tribunal de
Primera Instancia, Sala Superior de San Juan (TPI o foro primario).1
En el aludido dictamen, el foro primario ordenó que, las partes
proveyeran la información solicitada entre este y la señora Adriana
María Caparrós Jordán (la señora Caparrós Jordán o la recurrida)
durante el descubrimiento de prueba, sin tomar en consideración
una cláusula del contrato de capitulaciones. Ello, pues dicha
cláusula no limita la amplitud del descubrimiento de prueba.
El 24 de junio de 2026, el peticionario radicó una Moción en
solicitud de auxilio de jurisdicción puesto que el 25 de junio de 2026,
el foro primario celebraría una vista sobre la continuación del
descubrimiento de prueba y, por tanto, solicitó que paralicemos los
procedimientos ante el TPI.
1 Entrada núm. 61 del caso núm. SJ2024CV08517 en el Sistema Unificado para
el Manejo y Administración de Casos (SUMAC).
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Tras examinar con detenimiento el recurso de epígrafe y ante
la Moción en solicitud de auxilio de jurisdicción optamos por
prescindir de los términos, escritos o procedimientos ulteriores “con
el propósito de lograr su más justo y eficiente despacho”. Regla
7(B)(5) del Reglamento del Tribunal de Apelaciones, In re Aprob.
Enmdas. Reglamento TA, 2025 TSPR 42, 216 DPR __ (2025).
Consecuentemente, procederemos a resolver el caso de autos sin la
comparecencia de la señora Caparrós Jordán.
Por los fundamentos que expondremos a continuación,
denegamos la expedición del auto de certiorari solicitado y
declaramos No Ha Lugar la Moción en solicitud de auxilio de
jurisdicción.
I.
El caso de autos tuvo su origen cuando el 16 de septiembre
de 2024, la señora Caparrós Jordán indicó que, contrajo matrimonio
el 23 de agosto de 2008 con el peticionario.2 Arguyó que, el 22 de
agosto de 2008, las partes otorgaron ante notario unas
capitulaciones matrimoniales. Así las cosas, sostuvo que, las partes
se divorciaron el 12 de agosto de 2020. Con ello, señaló las
siguientes cláusulas:
No obstante, el régimen económico pactado por las partes en
el presente acuerdo, el cual habrá de imperar durante la
vigencia del matrimonio, estos han decidido pactar, a base
de sus convicciones filosóficas y de vida, cómo se dividirán
los bienes adquiridos por ambos, en su capacidad privativa,
si por alguna razón cesare su matrimonio mediante una
disolución legal y/o por muerte.
En caso de que éstos dieran por terminado el vínculo
matrimonial que ha de unirles mediante cualquier
procedimiento legal válido, y/o porque alguna de las partes
fallezca, los aquí comparecientes acuerdan que los bienes
que hayan adquirido a nombre de cada parte, con carácter
privativo de cada cual, serán unidos en una masa común, la
cual se valorará como un solo caudal y se dividirá entre
ambos a partes iguales.
2 Entrada núm. 1 del caso núm. SJ2024CV08517 en el SUMAC.
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Por tanto, la recurrida alegó que, no deseaba continuar siendo
comunera con el señor Hernández Rivera y solicitó la división de los
bienes y adjudicación del inventario.
En respuesta, el 13 de diciembre de 2024, el peticionario
radicó una Contestación a demanda y reconvención en la que, negó
en su mayoría las alegaciones formuladas en la Demanda, y,
argumentó que, no existía una masa común entre ambos.3 Ripostó
en la Reconvención que, cuando contrajeron matrimonio acordaron
estar bajo el régimen de separación de bienes y, por tanto, no
procedía lo reclamado por la recurrida. Sostuvo que, pactaron que
solo sería ganancial la propiedad adquirida por ambos, el resto de
los bienes privativos no serían gananciales. En lo pertinente,
argumentó que, la cláusula dieciséis (16) aplicaba en caso de que
alguna de las partes falleciera durante la vigencia del matrimonio.
Con relación a la cláusula diecisiete (17) adujo que era nula tras ser
contraria a la ley, moral y el orden público. Por tanto, solicitó que el
TPI declarase Con Lugar la Contestación a Demanda y Reconvención.
Tras diversos incidentes procesales, el 30 de marzo de 2026,
la recurrida presentó una Moción al amparo de la Regla 34 de
Procedimiento Civil y para que se ordene al demandado a cumplir con
el descubrimiento de prueba, a contestar y producir los documentos
requeridos, so pena de sanciones en la que afirmó que, el señor
Hernández Rivera no había provisto los documentos solicitados.4 En
adición, alegó que, el peticionario se negaba entregar cierta
documentación tras indicar que el régimen del matrimonio era la
separación de bienes. Por tanto, solicitó que, el foro primario
declarara Con Lugar la mencionada moción y ordenara al señor
Hernández Rivera a reproducir los documentos solicitados y
respondiera el interrogatorio.
3 Entrada núm. 14 del caso núm. SJ2024CV08517 en el SUMAC.
4 Entrada núm. 50 del caso núm. SJ2024CV08517 en el SUMAC.
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Así, el 21 de abril de 2026, el peticionario instó una Moción en
cumplimiento de orden y en réplica a moción al amparo de la Regla
34 de Procedimiento Civil en la que insistió que, el régimen vigente
durante el matrimonio fue el de separación de bienes.5 A su vez,
indicó que, ha respondido a las preguntas cursadas por la señora
Caparrós Jordán toda vez que, esta alega que los bienes adquiridos
luego de la vigencia del matrimonio son comunes y este ha afirmado
que no le asiste la razón. Por otra parte, le rogó al TPI que resolviera
la controversia relacionada a las cláusulas en controversia previo a
continuar con el pleito.
Evaluada la mencionada moción, el TPI emitió una Orden en
la que declaró Sin Lugar lo solicitado en la Moción en cumplimiento
de orden y en réplica a moción al amparo de la Regla 34 de
Procedimiento Civil y ordenó que las partes continuaran con el
descubrimiento de prueba salvo lo relacionado a la cláusula
dieciocho (18) del Contrato de Capitulaciones.6 Empero, sostuvo
que, atendería en la vista de la conferencia inicial lo relacionado a
la referida cláusula.
El 14 de mayo de 2026, el señor Hernández Rivera radicó una
Moción en solicitud de orden para bifurcar causa de acción
contingente en la que solicitó que el TPI atendiera su reclamo en
cuanto a determinar si la cláusula dieciocho (18) es nula previo a
continuar el pleito.7 Alegó que, la recurrida aspira lograr obtener
información financiera del peticionario y llevar a cabo un
descubrimiento de prueba sin restricciones. No obstante,
nuevamente inquirió que el foro a quo atendiera la reclamación sobre
las cláusulas en controversia.
El 15 de mayo de 2025, el foro primario emitió una Resolución
en la que resolvió que, no puede limitar el descubrimiento de prueba
5 Entrada núm. 57 del caso núm. SJ2024CV08517 en el SUMAC.
6 Entrada núm. 58 del caso núm. SJ2024CV08517 en el SUMAC.
7 Entrada núm. 59 del caso núm. SJ2024CV08517 en el SUMAC.
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ante un argumento sobre la invalidez de una cláusula del contrato
de capitulaciones.8 El TPI determinó que, las partes deberán hacer
un descubrimiento de prueba a los fines de conocer los activos y los
pasivos que puedan tener. En otros términos, denotó que, el impacto
que pudiese tener la cláusula (18) sería atendida cuando se liquiden
los bienes, pero no tenía un impacto con respecto al descubrimiento
de prueba.
Inconforme, el 14 de junio de 2026, el peticionario presentó
ante nos una Petición de Certiorari en la que coligó los siguientes
errores:
Primer error: Erró el Tribunal de Primera Instancia al
concluir que la controversia sobre la nulidad de las cláusulas
17 y 18 de las capitulaciones matrimoniales constituía una
mera alegación defensiva, cuando la misma fue
expresamente planteada mediante reconvención como una
reclamación independiente de nulidad que ataca el
fundamento jurídico esencial de la demanda presentada por
la recurrida.
Segundo error: Erró el Honorable Tribunal de Primera
Instancia al denegar la solicitud de atender y adjudicar
prioritariamente la controversia sobre la validez de las
cláusulas 17 y 18 de las capitulaciones matrimoniales antes
de continuar con la litigación de la reclamación de
liquidación promovida por la demandante, a pesar de que
dicha reclamación depende de la validez de las referidas
cláusulas y de que ambas partes coincidieron en que dicha
controversia debía resolverse primero.
Tercer error: Erró el Honorable Tribunal de Primera Instancia
y abusó de su discreción al ordenar un descubrimiento de
prueba amplio e irrestricto sobre los activos, ingresos,
inversiones, cuentas financieras y demás información
patrimonial de las partes antes de resolver la controversia
jurídica sobre la validez de las cláusulas que sirven de
fundamento a la reclamación de liquidación, actuando
contrario a los principios de pertinencia, proporcionalidad,
economía procesal y sana administración de la justicia.
En igual fecha, el peticionario instó una Solicitud de
autorización para someter como parte del apéndice la transcripción
de la vista de 15 de mayo de 2026 a tenor con la Regla 34 (E) del
Reglamento del Tribunal de Apelaciones en la que solicitó que le
concediéramos la oportunidad de presentar una transcripción de la
prueba oral. Ante ello, el 16 de junio de 2026 emitimos una
8 Entrada núm. 61 del caso núm. SJ2024CV08517 en el SUMAC.
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Resolución en la que ordenamos a la recurrida a presentar su
oposición y ordenamos a que la Secretaria del foro primario
remitiera la grabación de la vista solicitada en aras de evaluar los
errores formulados por el peticionario y apreciar la vista.
Es meritorio resaltar que, la Regla 7 (B)(5) de nuestro
Reglamento, supra, nos permite resolver sin la oposición de la
recurrida.
II.
A.
El auto de certiorari es un remedio procesal discrecional que
permite a un tribunal de mayor jerarquía revisar las
determinaciones de un tribunal inferior. Rivera et al. v. Arcos
Dorados et al., 212 DPR 194 (2023); Caribbean Orthopedics Products
of Puerto Rico, LLC v. Medshape, Inc., 207 DPR 994, 1004-1005
(2021); Torres González v. Zaragoza Meléndez, 211 DPR 821 (2023).
Véase, además, IG Builders et al v. BBVAPR, 185 DPR 307, 337
(2012); Medina Nazario v. McNeil Healthcare LLC, 194 DPR 723, 728
(2016). A diferencia de una apelación, el tribunal de superior
jerarquía tiene la facultad de expedir el auto de certiorari de forma
discrecional. Caribbean Orthopedics Products of Puerto Rico, LLC v.
Medshape, Inc, supra; Rivera Figueroa v. Joe’s European Shop, 183
DPR 580, 596 (2011). Cónsono con lo anterior, la Regla 52.1 de
Procedimiento Civil, 32 LPRA Ap. V, R. 52.1, dispone en lo pertinente
lo siguiente:
El recurso de certiorari para revisar resoluciones u órdenes
interlocutorias dictadas por el Tribunal de Primera Instancia,
solamente será expedido por el Tribunal de Apelaciones
cuando se recurra de una resolución u orden bajo las Reglas
56 y 57 de este apéndice o de la denegatoria de una moción
de carácter dispositivo. No obstante, y por excepción a lo
dispuesto anteriormente, el Tribunal de Apelaciones podrá
revisar órdenes o resoluciones interlocutorias dictadas por el
Tribunal de Primera Instancia cuando se recurra de
decisiones sobre la admisibilidad de testigos de hechos o
peritos esenciales, asuntos relativos a privilegios
evidenciarios, anotaciones de rebeldía, en casos de
relaciones de familia, en casos que revistan interés público o
en cualquier otra situación en la cual esperar a la apelación
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constituiría un fracaso irremediable de la justicia. Al denegar
la expedición de un recurso de certiorari en estos casos, el
Tribunal de Apelaciones no tiene que fundamentar su
decisión.
[. . .]
Si el asunto sobre el cual versa el recurso de certiorari está
comprendido en una de las instancias establecidas en la Regla 52.1
de Procedimiento Civil, supra, debemos pasar entonces a un
segundo escrutinio. El mismo se caracteriza por la discreción que
ha sido conferida al Tribunal de Apelaciones para autorizar, expedir
y adjudicar en sus méritos el caso. En aras de ejercer de manera
sabia y prudente nuestra facultad discrecional, la Regla 40 del
Reglamento del Tribunal de Apelaciones, Regla ___ del Reglamento
del Tribunal de Apelaciones, según enmendada, In re Aprob.
Enmdas. Reglamento TA, 2025 TSPR 141, 216 DPR __ (2025),
dispone los criterios a considerar para poder atender o no las
controversias ante su consideración. BPPR v. SLG Gómez-López, 213
DPR 314 (2023). Véase, Rivera et al. v. Arcos Dorados et al.,
supra; Pueblo v. Rivera Montalvo, 205 DPR 352, 372 (2020); Torres
Martínez v. Torres Ghigliotty, 175 DPR 83, 96-97 (2008). Los criterios
que debemos considerar son los siguientes:
El tribunal tomará en consideración los siguientes criterios
al determinar la expedición de un auto de certiorari o de una
orden de mostrar causa:
(A) Si el remedio y la disposición de la decisión recurrida, a
diferencia de sus fundamentos, son contrarios a derecho.
(B) Si la situación de hechos planteada es la más indicada
para el análisis del problema.
(C) Si ha mediado prejuicio, parcialidad o error craso y
manifiesto en la apreciación de la prueba por el Tribunal de
Primera Instancia.
(D) Si el asunto planteado exige consideración más detenida
a la luz de los autos originales, los cuales deberán ser
elevados, o de alegatos más elaborados.
(E) Si la etapa del procedimiento en que se presenta el caso
es la más propicia para su consideración.
(F) Si la expedición del auto o de la orden de mostrar causa
no causan un fraccionamiento indebido del pleito y una
dilación indeseable en la solución final del litigio.
(G) Si la expedición del auto o de la orden de mostrar causa
evita un fracaso de la justicia.
Lo anterior impone a este Tribunal la obligación de ejercer
prudentemente su juicio al intervenir con el discernimiento del foro
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de instancia, de forma que no se interrumpa injustificadamente el
curso corriente de los casos ante ese foro. Torres Martínez v. Torres
Ghigliotty, supra, pág. 97. Ahora bien, este Tribunal de Apelaciones
puede expedir el auto de certiorari cuando “se recurra de decisiones
sobre la admisibilidad de testigos de hechos o peritos esenciales,
asuntos relativos a privilegios evidenciarios, anotaciones de
rebeldía, casos de relaciones de familia, casos que revistan interés
público o cualquier otra situación en la cual esperar a la apelación
constituiría un fracaso irremediable de la justicia”. Rivera et al. v.
Arcos Dorados et al., supra, pág. 195.
B.
El descubrimiento de prueba es el mecanismo por el que las
partes pueden obtener documentos, títulos y otros asuntos en poder
del demandado. McNeil Healthcare, LLC v. Municipio de las Piedras,
206 DPR 659, 672 (2021). A esos fines, la Regla 23.1 de
Procedimiento Civil, 32 LPRA, Ap.V, R. 23.1, estatuye que:
Las partes podrán hacer descubrimiento sobre cualquier
materia, no privilegiada, que sea pertinente al asunto en
controversia en el pleito pendiente, ya se refiera a la
reclamación o defensa de cualquier otra parte, incluso la
existencia, descripción, naturaleza, custodia, condición y
localización de cualesquiera libros, información almacenada
electrónicamente, documentos u otros objetos tangibles, y la
identidad y dirección de personas que conozcan hechos
pertinentes. No constituirá objeción el que la información
solicitada sea inadmisible en el juicio, siempre que exista
una probabilidad razonable de que dicha información
conduzca al descubrimiento de evidencia admisible.
Los foros primarios ostentan gran discreción para regular el
descubrimiento de prueba, por lo que los foros revisores no debemos
intervenir con dicha discreción, salvo que medie prejuicio,
parcialidad o error manifiesto en la aplicación de una norma
procesal o sustantiva. Rivera y otros v. Bco. Popular, 152 DPR 140,
154–155 (2000); McNeil Healthcare, LLC v. Municipio de las Piedras,
supra, pág. 672. Ante un descubrimiento de prueba amplio y liberal,
se aceleran los procedimientos, se fomentan las transacciones y se
evitan las sorpresas indeseables durante el juicio. McNeil
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Healthcare, LLC v. Municipio de las Piedras, supra, pág. 672. Al
descubrimiento de prueba le es oponible la pertinencia y el
privilegio. McNeil Healthcare, LLC v. Municipio de las Piedras, supra,
pág. 673; Ponce Adv. Med. v. Santiago González et al., 197 DPR 891,
898–899 (2017). En esa línea, la una prueba pertinente es aquella
que: (a) prueba que sea admisible en el juicio; (b) hechos que puedan
servir para descubrir evidencia admisible; (c) datos que puedan
facilitar el desarrollo del proceso; (d) admisiones que puedan limitar
las cuestiones realmente litigiosas entre las partes; (e) datos que
puedan servir para impugnar la credibilidad de los testigos; (f)
hechos que puedan usarse para contrainterrogar a los testigos de la
otra parte; (g) nombres de los testigos que la parte interrogada
espera utilizar en el juicio. McNeil Healthcare, LLC v. Municipio de las
Piedras, supra, pág. 674; García Rivera et al. v. Enríquez, 153 DPR
323, 334 (2001). Con respecto a la materia privilegiada es aquella
que está cobijada dentro de algún privilegio reconocido. Reglas de
Evidencia, 32 LPRA, Ap. II; McNeil Healthcare, LLC v. Municipio de
las Piedras, supra, pág. 673.
III.
En el caso de autos, el peticionario argumentó que, el TPI erró
en no atender si las cláusulas diecisiete (17) y dieciocho (18) eran
válidas previo a continuar con el descubrimiento de prueba. A su
vez, alegó que, el foro primario erró en no limitar el descubrimiento
de prueba, toda vez que, ordenó que fuese amplio.
Luego de un examen sosegado del expediente ante nos, y en
correcta práctica apelativa, colegimos que nos abstenemos de
ejercer nuestra función revisora y, de intervenir con la
determinación del foro primario. El TPI no abusó de su discreción y
cumplió con la normativa relacionada con el descubrimiento de
prueba al amparo de la Regla 23.1 de Procedimiento Civil, supra,
R.23.1.
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A la luz de lo esbozado, y en ausencia de prueba que nos
permita resolver en contrario, denegamos expedir el auto de
certiorari que nos ocupa, al amparo de lo dispuesto en la Regla 52.1
de Procedimiento Civil, supra, y la Regla 40 de nuestro Reglamento,
supra.
IV.
Por los fundamentos que anteceden, denegamos la expedición
del auto de certiorari y declaramos No Ha Lugar a la Moción en
solicitud de auxilio de jurisdicción instada por el peticionario.
Notifíquese inmediatamente.
Lo acuerda el Tribunal, y lo certifica la Secretaria del Tribunal
de Apelaciones.
Lcda. Lilia M. Oquendo Solís
Secretaria del Tribunal de Apelaciones