Javier Noriega Costas, Marianne Santini Hernández v. Municipio Autónomo De Guaynabo Oficina De Permisos Urbanísticos
CourtTribunal De Apelaciones De Puerto Rico/Court of Appeals of Puerto Rico
Date FiledJune 30, 2026
DocketTA2026RA00304
StatusPublished
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Full Opinion
Estado Libre Asociado de Puerto Rico
TRIBUNAL DE APELACIONES
PANEL I
JAVIER NORIEGA REVISION
COSTAS, ADMINISTRATIVA
MARIANNE SANTINI Procedente el
HERNANDEZ Municipio Aut6nomo
de Guaynabo
Parte recurrente Oficina de Permisos
Urbanisticos
Vv. TA2026RA00304
Caso Num.:
MUNICIPIO AUTONOMO 086-04 1-986-54-
DE GUAYNABO ool
OFICINA DE PERMISOS Boleto Num. 1816
URBANISTICOS
Sobre:
Parte recurrida Reconsideracion de
Multa Administrativa
y Orden de
Paralizaci6n
Panel integrado por su presidente, el Juez Sanchez Ramos, el Juez
Pérez Ocasio y la Jueza Trigo Ferraiuoli
SENTENCIA
En San Juan, Puerto Rico, a 30 de junio de 2026.
Comparecen Javier Noriega-Costas y Marianne Santini-
Hernandez, en adelante, matrimonio Noriega-Santini o parte
recurrente, y nos solicita que revoquemos la multa administrativa
numero 1816, expedida el 12 de enero de 2026, por la Oficina de
Permisos Urbanisticos (OPU) del Municipio de Guaynabo, en
adelante, Municipio de Guaynabo o parte recurrida.
Por los fundamentos que expondremos a_ continuaci6on,
confirmamos el dictamen recurrido.
I.
Segun surge del expediente, para el mes de noviembre de
2025, la parte recurrente comenzé una remodelacion en su
residencia ubicada en la Calle 7, L-54, de la Urbanizaci6n Prado Alto
en Guaynabo. Segun se aleg6, la obra consistia, entre otras cosas,
en techar un pasillo de entrada y construir un techo voladizo en el
patio frontal de la residencia, con el propésito de proteger dichas
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areas de la lluvia y otros elementos naturales. La propiedad es una
residencia tipo townhouse que colinda con otra unidad medianera.!
El] 14 de noviembre de 2025, el inspector del Municipio de
Guaynabo, José A. Franceschi Cruz, en adelante, Franceschi Cruz,
se persono a la residencia y dialog6 con el contratista de la obra. En
esa ocasion, le entreg6 un documento a ser entregado a la duena de
la residencia, mediante el cual se le concedia un término para
solicitar una Pre-Consulta de Edificabilidad, en adelante, PCE, en la
plataforma de permisos del Municipio.?
Conforme a lo requerido, el 21 de noviembre de 2025, la parte
recurrente present6 la PCE® solicitada, relacionada con la cubierta
del pasillo. Posteriormente, el 29 de diciembre de 2025, el
matrimonio Noriega-Santini present6 una segunda PCE4,
relacionada con el voladizo o cubierta del driveway exterior. Aunque,
reconocio que la primera solicitud fue archivada por falta de
documentos y que la segunda tampoco pudo completarse
satisfactoriamente, la parte recurrente sostuvo que realiz6 gestiones
dirigidas a cumplir con el tramite solicitado. A su vez, alego que
cualquier incumplimiento obedecié a dificultades técnicas y a la
complejidad de la plataforma de permisos, no a mala fe ni a
intenci6n de desacatar las instrucciones del Municipio de
Guaynabo.
Asi las cosas, el 29 de diciembre de 2025, Karla B. Rivera
Rubio, en adelante, la querellante, presenté la Querella Num. 2025-
SRQ-3077595 ante la OPU del Municipio de Guaynabo. En lo
pertinente, la querellante planteé6 que los propietarios de la
residencia L-54 realizaron trabajos de construccién sin el permiso
' Entrada 1 del Sistema Unificado de Manejo y Administracién de Casos del
Tribunal Apelativo (SUMAC TA).
2 Id.
3 Id., Apéndice 2. Num. 2025-663707-PCE-303976.
4 Id. Num. 2025-668200-PCE-304150.
5 Id.
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correspondiente, en alegado menoscabo de la propiedad colindante
y sin haber obtenido el consentimiento necesario para intervenir en
areas relacionadas con la pared medianera.® También alego que,
tras una visita de inspectores municipales, se les habia solicitado a
los propietarios de la L-54 que detuvieran la construcci6n mientras
se evaluaba el asunto, so pena de multa.’
El 12 de enero de 2026, el inspector Franceschi Cruz regreso
a la residencia L-54.8 Ese mismo dia, el Municipio de Guaynabo
emitié6 una Orden de Paralizacion, en la cual se indic6 que la parte
recurrente construy6 sin los permisos correspondientes. La Orden
dispuso la paralizacion inmediata de la construcci6n y consigno que
se expedia una multa administrativa de dos mil dolares ($2,000.00)?
con el boleto Num. 1816!°.
Del recurso ante nuestra consideracién surge que, el 13 de
enero de 2026, la parte recurrente acudié a la OPU del Municipio de
Guaynabo, seguin requerido en la Orden de Paralizaci6n. Alli, segun
alega, se le informé que la obra necesitaba un permiso de
construccién por raz6n del techo voladizo en el patio frontal y por
haberse instalado iluminacién. También, presuntamente, se le
inform6, por primera vez, que existia una querella presentada en su
contra. La parte recurrente alega que solicité copia de la querella,
pero que no se le entreg6 porque “la misma era confidencial”.!!
De igual forma, el expediente refleja que, el 29 de enero de
2026, la parte recurrente acudié nuevamente a la OPU de Guaynabo
con el propdsito de presentar personalmente una solicitud de
reconsideracion de la multa. Sin embargo, segun expuso, el
Municipio no acept6 la presentacién presencial y le indic6 que debia
6 Entrada 1 de SUMAC TA, Apéndice 7, pags. 2-4.
7 Id.
8 Entrada 1 de SUMAC TA.
9 Id., Apéndice 3.
10 [d., Apéndice 4.
11 Entrada 1 de SUMAC TA, pag. 6.
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someterla de forma electrénica. En esa misma visita, el ingeniero
municipal Jorge L. Gonzalez, en adelante, Ing. Gonzalez, le indic6
que, por haberse realizado una construccién en una _ pared
medianera, debia contar con el consentimiento de los vecinos de la
residencia L-55 y le sugirié presentar los fundamentos legales que
sustentaran su posicion. !2
El 1 de febrero de 2026, la parte recurrente present6 por
correo electrénico una Solicitud de Reconsideracién de Multa
Administrativa (boleto Nim. 1816) y/o solicitud de senalamiento de
vista y solicitud para conocer las alegaciones en contra y poder
presentar prueba y ser oido ante un examinador imparcial conforme
al debido proceso de ley y a lo resuelto en Katiria‘’s Café us. Municipio
de San Juan, 2025 TSPR 33.!3 En dicho escrito, solicité que se dejara
sin efecto la multa o, en la alternativa, que se redujera. Ademas,
solicit6 sehalamiento de vista administrativa y la oportunidad de
conocer las alegaciones en su contra, presentar prueba y ser oida
ante un examinador imparcial.!4
El 4 de febrero de 2026, la parte recurrente present6 un
memorando sobre medianeria ante la OPU del Municipio de
Guaynabo. El escrito respondié a la inquietud expresada por el
Municipio sobre la ausencia de consentimiento de los vecinos
colindantes y expuso la posicién de la parte recurrente en cuanto al
uso de la pared medianera. !5
El 6 de febrero de 2026, la OPU del Municipio de Guaynabo
acogio la solicitud de reconsideracién presentada el 1 de febrero de
2026.'° En esa comunicaci6n, el Municipio inform6 que evaluaria y
adjudicaria la reconsideracién en sus méritos dentro del término de
noventa (90) dias. Ademas, incluy6 copia de la Querella Num. 2025-
12 Entrada 1 de SUMAC TA, pag. 7.
13 Entrada 1 de SUMAC TA, Apéndice 5.
14 Id., pag. 3.
15 Entrada 1 de SUMAC TA, Apéndice 6.
16 Id., Apéndice 7.
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SRQ-307759 y concedi6 a la parte recurrente veinte (20) dias para
exponer lo que estimara correspondiente. !”
El 24 de febrero de 2026, el matrimonio Noriega-Santini
present6 Contestacién a la Querella Num. 2025-SRQ-307759.!8 En
dicho escrito, senalaron que habian sido notificados de la querella
el 6 de febrero de 2026, luego de haber solicitado copia el 13 de
enero de 2026 y de que se les denegara por alegada confidencialidad.
En la contestaci6n, admitieron que durante noviembre de
2025 comenz6 una remodelacién en la residencia L-54, pero
negaron que la obra afectara el interés propietario de la querellante.
Ademas, alegaron que el 14 de noviembre de 2025 no se les apercibio
ni ordené detener la obra, sino que unicamente se les oriento a
solicitar una PCE.!9
En vista de que el Municipio de Guaynabo acogio, pero no
resolvi6 la solicitud de reconsideracién presentada, el 5 de junio de
2026, la parte recurrente presenté el recurso de autos y formulo los
siguientes senalamientos de error:
Primero: Err6 el Municipio de Guaynabo al imponer
una multa sin seguir el debido procedimiento de ley y
sin apercibir a la recurrente de su derecho a pedir vista
administrativa en contravenci6n con lo resuelto en
Katirias' Café v. Municipio de San Juan, 2025 TSPR 33.
Como tal, la multa impuesta es nula y carece de validez.
Segundo: Err6 y abusé de su discrecion el Municipio de
Guaynabo al imponer una multa sin que la parte
recurrente hubiera actuado con malicia, contumacia o
ignorando las 6rdenes del municipio.
Tercero: Erré y abus6 de su discrecién el Municipio de
Guaynabo al imponer una multa exagerada, excesiva,
fuera de la norma, contraria a derecho y sin criterios
especificos que justifiquen su cantidad e infraccion
especifica.
Cuarto: Err6é el Municipio de Guaynabo al imponer la
multa objeto de revisién al violar sus propios actos; al
no seguir sus propios procedimientos; y al actuar de
forma arbitraria, caprichosa, injusta e irrazonable.
17 Entrada 1 de SUMAC TA, Apéndice 7.
18 Id., Apéndice 8.
19 Id.
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El 17 de junio de 2026, el Municipio de Guaynabo presenté
su Alegato en Oposicién al Recurso de Revisién y Solicitud de
Desestimaci6n.2°
Con el beneficio de la comparecencia de ambas partes,
procedemos a expresarnos.
II.
A. Revisién Judicial de Multas Administrativas
La revision judicial permite a los tribunales garantizar que las
agencias administrativas actiien dentro de los margenes de las
facultades que le fueron delegadas por ley. A su vez, posibilita el
poder constatar que los organismos administrativos “cumplan con
los mandatos constitucionales que rigen el ejercicio de su funcién,
especialmente con los requisitos del debido proceso de ley”. Tricoche
Matos y otro v. Luis Freire, 2025 TSPR 92, 216 DPR __ (2025); |
Vazquez et al v. DACo, 2025 TSPR 56, 215 DPR___ (2025); Simpson,
Passalaqcua v. Quirés, Betances, 214 DPR 370, 377 (2024); Voili
Voila Corp. et al. v. Mun. Guaynabo, 213 DPR 743, 754 (2024). De
esta forma, se vela por que los ciudadanos tengan “un foro al cual
recurrir para vindicar sus derechos y obtener un remedio frente a
las actuaciones arbitrarias de las agencias”. Id.
En términos simples, la revisi6n judicial constituye “el recurso
exclusivo para revisar los méritos de una decisién administrativa
sea ésta de naturaleza adjudicativa o de naturaleza informal”.
Simpson, Passalaqcua v. Quirés, Betances, supra; Voili Voila Corp. et
al. v. Mun. Guaynabo, supra, pag. 753; Depto. Educ. v. Sindicato
Puertorriqueno, 168 DPR 527, 543 (2006); Ley de Procedimiento
Administrativo Uniforme del Gobierno de Puerto Rico, en adelante,
LPAUG, Ley 38-2017, 3 LPRA sec. 9672. La precitada Ley es la que
autoriza la revisién judicial de las decisiones de las agencias
20 Entrada 8 de SUMAC TA.
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administrativas. J.H.V. v. Negociado de la Policia, 2025 TSPR 139,
216 DPR___ (2025); OEG v. Martinez Giraud, 210 DPR 79, 88 (2022);
LPAUG, supra, secs. 9671-9677.
Ahora bien, es harto conocido en nuestro ordenamiento
juridico, que los tribunales deben brindarles la mayor deferencia
posible a las decisiones administrativas, por gozar estas de una
presuncién de validez proveniente de la experiencia que se le
atribuye a las mismas. Katiria’s Café, Inc. vs. Mun. San Juan, 2025
TSPR 33, 215 DPR ___ (2025); Transp. Sonell, v. Jta. Subastas ACT,
214 DPR 633, 648 (2024); Otero Rivera v. USAA Fed. Savs. Bank,
214 DPR 473, 484 (2024); Hernandez Feliciano v. Mun. Quebradillas,
211 DPR 99, 114 (2023). Al ejercer la revision judicial, los tribunales
no pueden descartar de forma absoluta la determinacion de una
agencia, sino que primero deben examinar la totalidad del
expediente y determinar si la interpretacion de la agencia represento
un ejercicio razonable de su discreci6n administrativa. Voili Voila
Corp. et al. v. Mun. Guaynabo, supra, pag. 754; Otero v. Toyota, 163
DPR 716, 729 (2005).
Esto es asi, toda vez que las determinaciones de los
organismos administrativos estan revestidas de una presuncion de
regularidad y correccién debido a su vasta experiencia y
conocimiento especializado, lo que significa que estas merecen
deferencia por parte de los foros judiciales. Transp. Sonell v. Jta.
Subastas ACT, supra; Otero Rivera v. USAA Fed. Savs. Bank, supra,
pag. 484; Voili Voila Corp. et al. v. Mun. Guaynabo, supra, pag. 754;
OEG v. Martinez Giraud, supra, pag. 89.
El Articulo 1.009 de Cédigo Municipal de Puerto Rico, segun
enmendado, Ley Num. 107-2020, sec. 7014, establece el
procedimiento para la revisi6n de toda multa administrativa. En
particular, dispone que:
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En el ejercicio de sus facultades para reglamentar,
investigar, emitir decisiones, certificados, permisos,
endosos y concesiones, el Municipio podra imponer y
cobrar multas administrativas de hasta un maximo
de cinco mil délares ($5,000) por infracciones a sus
ordenanzas, resoluciones y reglamentos de aplicacién
general, conforme se establezca por ley u ordenanza.
E] Municipio debera adoptar mediante ordenanza un
procedimiento uniforme para la imposicién de
multas administrativas, que contenga las garantias
del debido proceso de ley en su vertiente sustantiva,
similar al establecido en la Ley 38-2017, segin
enmendada, conocida como “Ley de Procedimiento
Administrativo Uniforme del Gobierno de Puerto Rico”.
[...]
(Enfasis nuestro).
B. Debido Proceso de Ley
Sabido es que la Constitucié6n de Puerto Rico reconoce una
serie de derechos, incluido entre estos el debido proceso de ley.
Const. ELA, Art. II, 1 LPRA sec. 7. Esta garantia tiene dos (2)
vertientes, a saber, la sustantiva y la procesal. Katiria’s Café v. Mun.
de San Juan, supra. La vertiente sustantiva del debido proceso de
ley busca proteger los derechos fundamentales de la persona,
mientras que la vertiente procesal le impone al Estado la obligacion
de garantizar un proceso justo y equitativo cuando se interfiera con
los intereses de libertad y de propiedad del individuo. Fuentes
Bonilla v. ELA et al., 200 DPR 364, 394 (2018); Dominguez Castro et
al. v. E.L.A. I, 178 DPR 1, 35 (2010). La jurisprudencia normativa ha
identificado componentes basicos del debido proceso de ley, tales
como una notificacién adecuada y la oportunidad de ser escuchado
y de defenderse. Katiria’s Café v. Mun. de San Juan, supra; Pueblo
v. Pagan Rojas et al., 187 DPR 465, 480 (2012); Garriga Villanueva
v. Mun. San Juan, 176 DPR 182, 197 (2009).
Sobre la vertiente procesal, nos dice el Tribunal Supremo que
esta le impone al Estado la obligacién de garantizar que la
interferencia con los intereses de libertad y de propiedad del
individuo solo ocurra mediante un proceso justo y equitativo. Esta
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proteccioén se activa cuando existe un interés individual de libertad
o de propiedad. Pueblo v. Montero Luciano, 169 DPR 360, 371 (2006);
Rafael Rosario & Assoc. v. Dpto. Familia, 157 DPR 306, 330 (2002).
Nuestra jurisprudencia ha reiterado e innumerables veces que los
requisitos para garantizar la modalidad procesal del debido proceso
de ley son los siguientes: “(1) notificaci6n adecuada del proceso; (2)
proceso ante un juez imparcial; (3) oportunidad de ser oido; (5)
derecho a contrainterrogar testigos y examinar evidencia presentada
en su contra; (6) tener asistencia de abogado, y (7) que la decision
se base en el récord”. Rivera Rodriguez & Co. v. Lee Stowell, etc., 133
DPR 881, 889 (1993). Véase, ademas, Katiria’s Café v. Mun. de San
Juan, supra; PVH Motor v. ASG, 209 DPR 122, 131 (2022); Roman
Ortiz v. OGP, 203 DPR 947, 954 (2020); Fuentes Bonilla v. ELA et al.,
supra, pag. 394; Vazquez Gonzdlez v. Mun. de San Juan, 178 DPR
636, 643 (2010); Calderén Otero v. C.F.S.E., 181 DPR 386, 399
(2011).
C. Ley para la Reforma del Proceso de Permisos de Puerto
Rico
La Ley de Reforma del Proceso de Permisos de Puerto Rico,
Ley Num. 161 de 1 de diciembre de 2009, segun enmendada, 23
LPRA sec. 9011 et seq., en adelante, Ley Num. 161-2009, rige el
marco juridico y administrativo aplicable a la solicitud, evaluacion,
concesioén y denegacién de permisos relacionados con obras de
construccion y el uso de terrenos. Diaz Vazquez v. Col6én Pena, 214
DPR 1135, 1144 (2024); Laureano v. Mun. de Bayamén, 197 DPR
420, 433 (2017). A esos fines, la Ley confiere a la Oficina de Gerencia
de Permisos, en adelante, OGPe, y a los Municipios Aut6nomos con
jerarquia la facultad de atender los tramites de permisos que les
correspondan, conforme a las competencias delegadas y a la
reglamentacioén aplicable. Art. 8.1 de la Ley Num. 161-2009, 23
LPRA sec. 9018.
TA2026RA00304 10
En particular, la precitada ley define un permiso como la
aprobacion escrita que autoriza el comienzo de una accion, actividad
o proyecto. Art. 1.5(57) de la Ley Num. 161-2009. A su vez, dispone
que el permiso de construccién comprende, entre otras actividades,
la construccion, reconstrucci6én, remodelacién, demolicién u obras
de urbanizaci6n. 23 LPRA sec. 9011. Por consiguiente, una obra de
construcci6n no queda autorizada hasta que medie el permiso
correspondiente expedido por la entidad competente.
Distinto al permiso de construccién, la preconsulta constituye
un mecanismo de orientaci6n previo a la radicaci6n de una solicitud.
Mediante este, la Oficina de Gerencia de Permisos 0 el Municipio
Auténomo correspondiente identifica las disposiciones legales y
reglamentarias aplicables al proyecto propuesto, asi como la
informaci6n y los permisos que el solicitante debera presentar u
obtener para poder comenzar la construcci6én. Art. 1.5(63) de la Ley
Num. 161-2009, 23 LPRA sec. 9011 y Art. 8.2 de la Ley Num. 161-
2009, 23 LPRA sec. 9018a. De ese modo, la presentacién de una
preconsulta no equivale a la expedicién de un permiso ni autoriza,
por si sola, el inicio o la continuacién de una obra de construccion.
El Art. 14.8(a) de la Ley Num. 161-2009 también establece un
mecanismo de fiscalizaci6n para atender querellas y posibles
incumplimientos relacionados con obras realizadas sin las
autorizaciones requeridas. Cuando una investigaci6n concluya que
las alegaciones de una querella son ciertas, la Junta de
Planificaci6n, el Municipio Auténomo o la Entidad Gubernamental
Concernida, segun corresponda, podra expedir una multa
administrativa y, de estimarlo procedente, instar los recursos
judiciales correspondientes para obtener la paralizaci6n de una
construccion 0 uso no autorizado, la revocaci6én de un permiso o la
demolicion de las obras. 23 LPRA sec. 9024g.
TA2026RA00304 11
Al imponer una multa administrativa, la cuantia debe regirse
por los parametros establecidos en el Reglamento Conjunto. Estos
parametros deben tomar en consideracién la severidad de la
violaci6on, el tiempo durante el cual esta se extendio, la reincidencia,
el beneficio econémico derivado de la infraccién y el riesgo 0 danho
ocasionado a la salud o seguridad. Art. 14.8(b) de la Ley Num. 161-
2009, supra.
Asimismo, la referida Ley autoriza a los Municipios
Aut6nomos con Jerarquia de la I a la V, 0 a sus representantes
autorizados, a utilizar sus funcionarios, empleados o fuerzas
policiacas para expedir boletos de multas administrativas. Art.
14.10(a) de la Ley Num. 161-2009, 23 LPRA sec. 9024i. El boleto
debera identificar claramente la falta administrativa alegada, la
disposicién infringida, la fecha de su expedicion y el monto de la
multa. Art. 14.10(b), supra. Ademas, copia del boleto puede
entregarse personalmente, por correo certificado o mediante
notificacién electrénica a la persona a cargo de la propiedad, e
incluira las instrucciones para solicitar reconsideraci6n y revision.
Art. 14.10(c), supra.
Por ultimo, la parte adversamente afectada por una multa
administrativa expedida por un Municipio Aut6nomo con Jerarquia
de la I a la V podra solicitar reconsideraci6n o revisién conforme al
procedimiento administrativo aplicable. Art. 14.10(f) de la Ley Num.
161-2009, supra.
D. Reglamento Conjunto para la Evaluacion y
Expedicién de Permisos Relacionados al Desarrollo, Uso
de Terrenos y Operacién de Negocios
El Reglamento Conjunto para la Evaluacién y Expedicién de
Permisos Relacionados al Desarrollo, Uso de Terrenos y Operaci6n de
Negocios, Reglamento Conjunto Num. 9473 de 2023, en adelante,
Reglamento Conjunto, complementa las disposiciones de la Ley
Num. 161-2009 relativas a la imposici6n de multas administrativas.
TA2026RA00304 12
En particular, la Seccién 11.4.1.2 dispone que las multas
administrativas deberan imponerse conforme a los parametros
establecidos en la Ley Num. 161-2009, el propio Reglamento y las
Normas para el Avaluo de Multas Administrativas adoptadas por la
Junta de Planificacion.
A esos fines, la cuantia de la multa no depende unicamente
de la identificaci6n de una infraccién. La reglamentaci6n exige
considerar la severidad de la violacion, el término durante el cual
esta se extendid, la reincidencia, el beneficio econémico derivado de
su comision y el riesgo o dano ocasionado a la salud o seguridad.
Seccién 11.4.1.2(a) del Reglamento Conjunto Num. 9473, supra.,
pag.757. Tales factores permiten que la sancién responda a las
circunstancias particulares de cada caso y a la naturaleza de la
conducta imputada.
En cuanto al calculo de la multa, el Reglamento Conjunto
establece una cantidad base minima de quinientos dolares
($500.00) o el doble del costo del permiso o de la falta alegada, lo
que resulte mayor. Cuando se alegue ausencia de permiso, se
utilizara como base la suma minima de quinientos dolares
($500.00). Para estos propésitos, el costo del permiso sera aquel que
la parte querellada habria tenido que pagar de haber realizado el
tramite ordinario correspondiente. Secci6n 11.4.1.2(b), supra.
Ademas, el Reglamento Conjunto asigna multiplicadores
segun la severidad de la falta administrativa. En lo pertinente, la
ausencia de permiso y el permiso vencido conllevan un
multiplicador de dos (2) veces la base de la multa. Por su parte, el
| incumplimiento con las condiciones de un permiso, la presentaci6n
de informacion falsa y la operacién de un uso distinto al autorizado
u otorgado conllevan los multiplicadores especificos establecidos en
la reglamentaci6n. El incumplimiento de 6rdenes de la Junta de
Planificaci6n esta sujeto a un multiplicador de tres (3) veces la base
TA2026RA00304 13
de la multa. Secci6n 11.4.1.2(c), supra. De este modo, la
reglamentaci6n provee una metodologia objetiva para fijar la cuantia
de la sancién administrativa.
Ill.
En el caso que nos ocupa, corresponde examinar si, a la luz
del expediente administrativo y de las disposiciones legales y
reglamentarias aplicables, el Municipio de Guaynabo actuo
correctamente al expedir la Orden de Paralizacién y la multa
administrativa impugnada. Para ello, resulta indispensable
considerar el curso de los tramites iniciados por la parte recurrente,
la naturaleza de las obras inspeccionadas y las determinaciones
emitidas por la OPGe.
Ciertamente, en Katiria’s Café v. Municipio Aut6nomo de San
Juan, supra, el Tribunal Supremo reiter6 que una multa
administrativa no puede convertirse en final sin que la parte
afectada cuente con una oportunidad real de comparecer ante un
juzgador imparcial, presentar su posicién y confrontar la evidencia
en su contra. No obstante, dicho precedente no releva a este
Tribunal de evaluar las circunstancias particulares de cada caso ni
exige que todo proceso de multa administrativa sea idéntico. Lo
determinante es que el procedimiento, considerado en su totalidad,
haya provisto una notificacién adecuada y una oportunidad efectiva
para cuestionar la sancion.
Conforme surge del expediente, tras la inspeccién inicial
realizada en noviembre del ano 2025, el Municipio de Guaynabo
orient6 a la parte recurrente a presentar una preconsulta de
edificabilidad para evaluar las obras propuestas. Sin embargo, dicho
tramite tenia el propdsito de determinar si los trabajos cualificaban
como obras exentas o si, por el contrario, requerian una
autorizacién ulterior. Por ello, la sola presentacién de una
preconsulta no constituia una aprobacion de la obra ni autorizaba
TA2026RA00304 14
su continuacion mientras el tramite permanecia pendiente de
evaluacion.
Posteriormente, durante la inspeccién del 12 de enero de
2026, el Municipio de Guaynabo constat6 que los trabajos incluian
la instalacion de un techo voladizo con elementos estructurales,
tales como vigas de acero, cables, tensores y anclajes mecanicos. A
base de ello, concluy6 que la obra no cualificaba como exenta y que
requeria la obtenci6n previa del permiso de_ construccién
correspondiente. Con este trasfondo, atendemos los senalamientos
de error planteados.
En su primer senalamiento de error, la parte recurrente
plantea que el Municipio erré al imponer la multa sin seguir el
debido procedimiento de ley y sin apercibirle de su derecho a
solicitar una vista administrativa. Sostiene que esa alegada
deficiencia torna nula la multa impugnada. No le asiste la razon.
En cuanto al apercibimiento sobre la vista administrativa, el
presente caso se distingue de Katiria’s Café v. Municipio Aut6nomo
de San Juan, supra. Alli, el Municipio de San Juan no notific6 a la
parte adversamente afectada que podia solicitar la celebracién de
una vista administrativa dentro del término provisto para cuestionar
Ja multa. En cambio, el Boleto Num. 1816 notificd expresamente que
la persona afectada podia presentar un recurso de reconsideraci6n
dentro de veinte (20) dias. Ademas, especificé que “[e]l director de
OPU o funcionario en quien se delegue esta facultad, debera decidir
dentro de los préximos veinte (20) dias a la radicacién de la
reconsideracion si modifica la multa, la deja sin efecto o si senala la
celebracién de una vista administrativa.”2!
Queda claro que, el boleto inform6 de manera especifica el
mecanismo disponible para cuestionar la multa y para procurar la
*1 Entrada 1 de SUMAC TA, Apéndice 4.
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celebracion de una vista. Ademas, el Municipio acogid la
reconsideracion, notific6 copia de la querella y le concediéd un
término para expresarse, el cual la parte recurrente utilizo al
presentar su contestacioén a la querella. Asi, el Municipio de
Guaynabo cumplié con el deber de notificacién que Katiria’s Cafe,
supra, reconoce como indispensable para que la parte afectada
pueda ejercer efectivamente su derecho a ser oida. Por tanto, no
puede sostenerse que la parte recurrente desconocia la existencia
de ese remedio ni que el Municipio de Guaynabo omitié apercibirle
sobre su derecho a solicitarlo. En ese contexto, no se configuro una
violacién al debido proceso que justifique declarar nula la multa
administrativa.
Por estar estrechamente relacionados, examinaremos de
forma conjunta el segundo, tercero y cuarto senalamiento de error.
Mediante estos, la parte recurrente cuestiona la procedencia de la
multa administrativa por entender que no actué con malicia,
contumacia o intencién de desacatar las instrucciones municipales;
que la cuantia de $2,000.00 es excesiva y carece de fundamento; y
que el Municipio de Guaynabo actué de forma arbitraria, caprichosa
e incompatible con sus propios procedimientos. No le asiste la razon.
En el presente caso, la imposicién de la multa no descanso
exclusivamente en las alegaciones de la parte querellante ni en la
mera existencia de una controversia relacionada con la pared
medianera. Seguin se desprende del expediente, luego de la
intervenci6n municipal en noviembre de ano 2025, la parte
recurrente present6 una primera preconsulta, pero esta fue
archivada por falta de subsanacién. Posteriormente, presento una
segunda preconsulta relacionada con el voladizo frontal.
Asimismo, surge de la inspeccion posterior, efectuada el 12 de
enero de 2026, que el Municipio de Guaynabo determino que los
trabajos constituian una obra de caracter estructural que no
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cualificaba como exenta y que requeria obtener previamente un
permiso de construccién. La documentacién presentada por la
propia parte recurrente en la segunda preconsulta es consistente
con esa conclusién. En ella se describié un techo en voladizo de alta
resistencia, compuesto por vigas, travesafios, cables de acero,
tensores, anclajes quimicos y elementos de fijaci6n, entre otros.
Por tanto, aunque la parte recurrente sostiene que actuo de
buena fe y que confronté dificultades técnicas al utilizar la
plataforma electrénica, esas circunstancias no relevaban a la parte
recurrente de obtener la autorizaci6n requerida antes de ejecutar
una obra que, conforme a las caracteristicas observadas y a la
documentacién sometida, requeria evaluacién y autorizacién
administrativa. La imposicion de una multa por ausencia de permiso
no exige acreditar malicia, contumacia o una intenci6n deliberada
de incumplir. Bastaba con que el Municipio de Guaynabo constatara
que la obra realizada requeria un permiso de construcci6on y que, al
momento de la inspeccién, dicho permiso no habia sido expedido.
Tampoco procede concluir que la multa de $2,000.00 fuera
exagerada, contraria a derecho 0 impuesta sin consideracién de los
criterios reglamentarios. El Reglamento Conjunto dispone que, al
fijar una multa administrativa, deben considerarse la severidad de
la violaci6n, el término durante el cual se extendi6, la reincidencia,
el beneficio econémico derivado de la conducta y el riesgo o danio
ocasionado a la salud, seguridad o propiedad. Asimismo, contempla
que la cuantia de la sanci6n puede responder a la clasificaci6n de la
falta administrativa y a la existencia de circunstancias agravantes.
En este caso, la sancién fue emitida luego de una
investigacion, una inspecci6n ocular y la evaluacién de los tramites
asociados a la propiedad. El Municipio de Guaynabo concluy6é que
se ejecutaba una obra estructural sin contar con el permiso de
construccion requerido. Ante esas circunstancias, la parte
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recurrente no demostr6 que la multa excediera los limites legales o
reglamentarios aplicables ni que el Municipio hubiese prescindido
de los parametros que rigen el avaluo de multas administrativas. E]
mero desacuerdo con la cuantia impuesta no basta para desplazar
la presunci6n de correcci6n que cobija la determinacion
administrativa.
Finalmente, tampoco se acredit6 que el Municipio de
Guaynabo hubiese actuado de manera arbitraria, caprichosa o
contraria a sus propios procedimientos. Por el contrario, el
expediente refleja que el Municipio de Guaynabo oriento
inicialmente a la parte recurrente sobre la presentacién de una
preconsulta, evalu6 los’ tramites sometidos, inspecciono
nuevamente la propiedad al advertir la presencia de elementos
estructurales, emitié la orden de paralizacién y la multa
administrativa, luego de constatar que la obra continuaba sin el
permiso correspondiente. Ademas, acogid la_ solicitud de
reconsideracion presentada por la parte recurrente y le notifico
copia de la querella para que pudiera expresarse en torno a sus
alegaciones. Si bien, la parte recurrente discrepa de la apreciacion
municipal sobre la necesidad del permiso y la cuantia de la multa,
esa discrepancia no convierte la actuacién administrativa en
arbitraria.
En consecuencia, la totalidad del expediente demuestra que
el Municipio actu6 dentro de la autoridad que le reconoce la Ley
Num. 161-2009 y el Reglamento Conjunto. La parte recurrente no
logr6 derrotar la presuncién de correccién que cobija la
determinacio6n administrativa ni demostrar que la multa se impuso
sin procedimiento, sin base factica o de manera irrazonable. Por
consiguiente, resolvemos que los errores senalados no se cometieron.
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IV.
Por los fundamentos antes expuestos, confirmamos el dictamen
recurrido.
Lo acordé y manda el Tribunal y lo certifica la Secretaria del
Tribunal de Apelaciones.
El] Juez Sanchez Ramos esta conforme y anade lo
siguiente. Contrario a lo planteado por la parte recurrida, este
Tribunal tiene jurisdicci6n para atender el recurso de
referencia. Ello porque fue defectuosa la notificaci6n del Municipio
en torno al término de 90 dias que tendria para actuar sobre la
reconsideracién presentada. Adviértase que dicha notificacién es
ambigua en cuanto al punto de partida del término de 90 dias, por
lo cual no apercibi6 adecuadamente a los recurrentes sobre el hecho
de que, juridicamente, el término ya habia comenzado a transcurrir
con la presentaci6n de la reconsideracién. Aunque la notificacioén
fue defectuosa, por lo cual el término formal de revision judicial no
comenzo a transcurrir, al no haber mediado incuria de parte de los
recurrentes, este Tribunal tiene jurisdicci6én sobre los méritos del
recurso. Véanse, por ejemplo, PR Eco Park v. Mun. de Yauco, 202
DPR 525 (2019); Maldonado v. Junta Planificaci6n, 171 DPR 46, 57-
58 (2007); Colén Torres v. AAA, 143 DPR 119, 124-126 (1997); IM
Winner, Inc. v. Junta de Subastas, 151 DPR 30, 38-40 (2000);
Bomberos Unidos v. Cuerpo Bomberos et al., 180 DPR 723, 770-772
(2011); Molini Gronau v. Corp. Dif. Pttb., 179 DPR 674, 688-89
(2010) ; Suarez Caceres v. Com. Estatal Elecciones, 176 DPR 31, 69-
70 (2009); Garcia v. Adm. del Derecho al Trabajo, 108 DPR 53, 56-
57 (1978); Pérez, Pellot v. J.A.S.A.P., 139 DPR 588 (1995); Rivera v.
Depto. de Servicios Sociales, 132 DPR 240 (1992). En cuanto a los
méritos del recurso, y contrario a lo planteado por los recurrentes,
no puedo concluir que constituya un error perjudicial la
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determinacion del Municipio de no celebrar una vista administrativa
a raiz de la solicitud de reconsideraci6n. Ello porque del récord
surge, de forma incontrovertida, que los recurrentes han aceptado
que debian solicitar permiso para el proyecto en controversia y,
ademas, que el proyecto no se detuvo aun luego de que el Municipio
les informara al respecto. Por tanto, al no haber hecho materiales
en controversia, no era necesaria la celebracion de una vista
evidenciaria.
El Juez Pérez Ocasio emite un voto particular.
LCDA. LILIA M. OQUENDO SOLIS
Secretaria del Tribunal de Apelaciones
Estado Libre Asociado de Puerto Rico
TRIBUNAL DE APELACIONES
PANEL I
JAVIER NORIEGA REVISION
COSTAS, ADMINISTRATIVA
MARIANNE SANTINI Procedente el
HERNANDEZ Municipio Aut6nomo
de Guaynabo
Parte recurrente Oficina de Permisos
Urbanisticos
Vv. TA2026RA00304
Caso Num.:
MUNICIPIO AUTONOMO 086-04 1-986-54-
DE GUAYNABO 001
OFICINA DE PERMISOS Boleto Nim. 1816
URBANISTICOS
Sobre:
Parte recurrida Reconsideracion de
Multa Administrativa
y Orden de
Paralizacion
Panel integrado por su presidente, el juez Sanchez Ramos, el juez
Pérez Ocasio y la juez Trigo Ferraiuoli
VOTO PARTICULAR DEL JUEZ PEREZ OCASIO
Sostengo que este Foro Apelativo carece de jurisdiccién para
atender el recurso de autos. La parte recurrente present6 su
solicitud de reconsideraci6n el 1 de febrero de 2026, por lo que el
ee de noventa (90) dias para adjudicarla comenzo a transcurrir
desde esa fecha. Vencido dicho término sin que mediara una
determinacion final o una prorroga oportuna, comenz6 a cursar el
término jurisdiccional de treinta (30) dias para solicitar revision
judicial. Seccién 3.15 de la LPAUG, supra, sec. 9655. Debido a que
el recurso de autos se present6 el 5 de junio de 2026, fuera de ese
término, procede su desestimacion. Mun. Rio Grande v. Adquisicion
Finca, 2025 TSPR 36, 215 DPR __ (2025); Freire Ruiz et al. v.
Morales, Herndndez, 2024 TSPR 129, 215 DPR __ (2024); Mun.
Aguada v. W. Const. y Recovery Finance, 214 DPR 432, 448 (2024).
No obstante, de existir jurisdiccién para atender los méritos
del recurso, como asi lo entienden los companeros del Panel,
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concluiria que los senalamientos de error no se cometieron, por las
razones expuestas en el analisis precedente. El expediente refleja
que el Municipio notificé6 a la parte recurrente de los mecanismos
disponibles para impugnar la multa, evalué los tramites
relacionados con la obra y determin6, luego de la inspeccién
correspondiente, que esta requeria un permiso de construcci6n.
Asimismo, la parte recurrente no demostr6 que la multa fuera
contraria a los parametros legales y reglamentarios aplicables ni que
la actuaci6n municipal fuera arbitraria, caprichosa o irrazonable.
En San Juan, Puerto Rico, a 30 de junio de 2026.
Juez del Tribunal de Apelaciones