Engineering Services Interntional, Inc. v. Autoridad De Energía Eléctrica
CourtTribunal De Apelaciones De Puerto Rico/Court of Appeals of Puerto Rico
Date FiledMay 21, 2026
DocketTA2026AP00296
StatusPublished
📰 News Coverage: Read the LAWS.com news report on this case
Full Opinion
Estado Libre Asociado de Puerto Rico
TRIBUNAL DE APELACIONES
PANEL V
ENGINEERING APELACIÓN
SERVICES procedente del
INTERNTIONAL, INC. Tribunal de Primera
Instancia, Sala
Demandante-Apelante Superior de Sn Juan
TA2026AP00296
Vs. Caso Núm.
SJ2018CV10278
AUTORIDAD DE
ENERGÍA ELÉCTRICA Sala: 905
Demandada-Apelada Sobre: SENTENCIA
DECLARATORIA
Panel integrado por su presidenta, la Juez Domínguez Irizarry, el
Juez Cruz Hiraldo y el Juez Sánchez Báez.
Cruz Hiraldo, Juez Ponente
SENTENCIA
En San Juan, Puerto Rico, a 21 de mayo de 2026.
Comparece la parte apelante, Engineering Services
International, LLC, solicita la revocación de la Sentencia Sumaria
Parcial notificada el 19 de diciembre de 2025 por el Tribunal de
Primera Instancia, Sala de San Juan. El foro primario desestimó la
segunda demanda enmendada de la parte apelante, declaró nulo el
contrato de servicios profesiones suscrito con la parte apelada,
Autoridad de Energía Eléctrica, y ordenó la devolución a la parte
apelada de todos los pagos efectuados en consideración al contrato
suscrito entre las partes.
Por los fundamentos expuestos en esta sentencia, revocamos
la sentencia apelada.
-I-
Según muestra el expediente electrónico, la parte apelada
solicitó la presentación de propuestas para el diseño y
construcción de un sistema de pretratamiento de agua cruda para
la Central San Juan. Lo anterior vía el proceso de compras
gubernamental RFP-00400 para la diseño, desarrollo y
TA2026AP00296 2
construcción del proyecto Advanced Water Treatment System-San
Juan Steam Plant. A grandes rasgos, las especificaciones del
requerimiento definieron el diseño, construcción y puesta en
marcha de una planta de tratamiento de aguas que debía producir
1,200 galones por minuto de agua ultrapura. El nuevo sistema
también debía ser integrado a las facilidades existentes. La parte
apelada adjudicó la buena pro del proyecto a la parte apelante. El
28 de octubre de 2016, las partes suscribieron el Contrato A/S
74374, “Advance Water Treatment System San Juan Steam Plant”
por $5,885,000. Durante la ejecución del contrato, surgieron
múltiples discrepancias en cuanto a la instalación de cuatro
bombas de agua. Ante ello, el 27 de noviembre de 2018, la parte
apelante presentó una solicitud de sentencia declaratoria contra la
parte apelada a los fines de determinar si las bombas en
controversia eran parte del contrato, y debían o no ser provistas
por la parte apelante.
El 18 de marzo de 2019, la parte apelante presentó demanda
enmendada. Identificó la disputa en torno a las bombas de agua
cruda “raw water pumps” que alimentaban la osmosis reversible
“RO” como la controversia central. Indicó que, a partir del 30 de
marzo de 2017, comenzaron los desacuerdos en torno a las
bombas, cuando la parte apelada supuestamente negó aprobar
parte del diseño incluido bajo el “Submittal 8A-Remisión 29 Basic
Equipment Layout”. En suma, la parte apelante insistió sobre la
falta de acuerdo en cuanto a la instalación de bombas nuevas o el
uso de unas bombas existentes identificadas como RWP-01 y RWP-
02. Concluyó, que la parte apelada actuó de mala fe, atrasó el
trabajo debido a que, entre otras razones, exigió bombas nuevas de
agua no incluidas entre las prestaciones en el contrato. Por ello,
solicitó sentencia con el propósito de establecer que: (1) la parte
apelada incumplió con el contrato; (2) ante el incumplimiento, está
TA2026AP00296 3
liberado de cumplir con el contrato; y (3) no tiene que proveer las
bombas según el contrato. Reclamó la eliminación de las multas
impuestas por la parte apelada por $588,500, y $544,793 en
concepto de pagos retenidos. Además, reclamó daños por
incumplimiento de contrato, una extensión de días al contrato, y la
conexión del proyecto a las bombas existentes.
Finalizado el desfile de prueba, y superados múltiples
asuntos interlocutorios, el 9 de diciembre de 2024 la parte apelada
presentó Moción de Sentencia Sumaria Parcial. Del escrito surge
que la tesis central de la parte apelada es que “[a] la fecha de la
subasta, del otorgamiento del Contrato y de la ejecución de los
trabajos bajo el Contrato, [la parte apelante] estaba inscrita en el
Registro de Corporaciones del Departamento del Estado de Puerto
Rico como una corporación doméstica regular con fines de lucro”, y
que “el 22 de julio de 2023, es decir, casi siete (7) años después de
otorgado el Contrato y casi cinco (5) años después de radicada la
demanda de autos, [la parte apelante] optó por convertirse de una
corporación regular a una compañía de responsabilidad limitada”.
Por tanto, razonó que la parte apelante al contratar con la
autoridad para la ejecución del proyecto violó la Ley de la Junta
Examinadora de Ingenieros, Arquitectos, Agrimensores y Arquitectos
Paisajistas, Ley Núm. 173 del 12 de agosto de 1988, y la Ley
General de Corporaciones, Ley Núm. 164 del 16 de diciembre de
2009. Ambos estatutos solo permiten a corporaciones profesionales
y corporaciones de responsabilidad limitada compuestos por
accionistas licenciados en la ingeniera ofrecer servicios de
ingeniería en Puerto Rico. La parte apelada razonó que al momento
de suscribir el contrato la parte apelante no podía ofrecer servicios
de ingeniería en Puerto Rico. Por ello, concluyó que el contrato
entre las partes carece de eficacia jurídica y es nulo ab initio. En
atención a estas premisas, solicitó la desestimación de la segunda
TA2026AP00296 4
demanda enmendada, la declaración de nulidad radical sobre el
contrato y la devolución de “todo el dinero recibido bajo el Contrato
nulo e ilegal, ascendente a $4,376,140.50”. La parte apelante
presentó un escrito en oposición en el cual aceptó todos los hechos
propuestos por la parte apelada. No obstante, solicitó al foro
primario dejar vigente aquellas cláusulas del contrato no
relacionadas con trabajos o servicios de ingeniería. También
solicitó la aplicación de la doctrina de actos propios y
enriquecimiento injusto como impedimento a la petición de nulidad
del contrato. La parte apelada presentó una réplica para oponer el
escrito propuestos por la parte apelante, y luego este último
presento una breve dúplica. Sometido el asunto, el foro primario
dictó la sentencia sumaria parcial apelada. En el dictamen el foro
de primera instancia produjo las siguientes determinaciones de
hechos:
1. La AEE es una corporación pública e
instrumentalidad del Estado Libre Asociado
de Puerto Rico, con capacidad para
demandar y ser demandada. Véase 22
L.P.R.A. sec. 193.
2. El 28 de junio de 2005, ESI se incorporó
como una corporación regular con fines de
lucro ante el Departamento de Estado de
Puerto Rico con el propósito de hacer
“cualquier negocio o acto lícito para los
cuales las corporaciones pueden
organizarse conforme la Constitución y la
LGC.”
3. El 28 de octubre de 2016, la AEE y ESI
otorgaron el contrato número A/S 74374
titulado “Advance Water Treatment System
San Juan Steam Plant C-72-096-40
(SRF)”(en adelante el “Contrato”), por el
precio pactado de $5,885,000.00.
4. ESI compareció y otorgó el Contrato como
Engineering Services International Inc., “a
Corporation organized and existing under
the laws of Commonwealth of Puerto Rico,
Authorized to do business in Puerto Rico”.
5. ESI es el Contratista (“the Contractor”) bajo
el Contrato.
TA2026AP00296 5
6. Conforme al Artículo 2.6 del Contrato, el
Contratista (“Contractor”), es decir, ESI, es
la compañía que realizaría todo el trabajo
según definido en el Artículo 1 del Contrato.
7. Conforme al Artículo 1 del Contrato, ESI,
como el Contratista, venía obligada a
proveer toda la ingeniería, diseño, labor,
materiales, equipo, herramientas,
supervisión, prueba, permisos y servicios
para el diseño y construcción del sistema
avanzado de tratamiento de agua para la
Central San Juan.
8. Los “Proposal Forms” forman parte del
Contrato.
9. En los “Proposal Forms”, en cuanto al tipo
de organización y negocio, ESI indicó lo
siguiente: “Engineering Services
International Inc.: Sole proprietor for profit
corporation, Puerto Rico based company in
Good Standing”.
10. Bajo el Contrato, ESI tenía que obtener y
mantener todas las licencias, permisos y
autorizaciones requeridas para llevar a
cabo todos los servicios y tareas requeridos
bajo el Contrato.
11. Bajo el Contrato, ESI venía obligada a
observar y cumplir con todas las leyes
federales, estatales y municipales que de
alguna forma afectaran el trabajo a ser
realizado por ESI. En específico, el Artículo
35 del Contrato dispone:
“The Contractor shall observe and
comply with any and all Federal,
State, Municipal Laws, by-laws,
ordinances, and regulations in any
matter affecting the work, the
equipment or the materials used in
the proposed rehabilitation and/or
installation or construction, and
those employed on the work or the
conduct of the work, and with all
such orders and decrees as exist at
present or may be enacted prior to
the completion of the work by
bodies or courts having any
jurisdiction or authority over the
work. The Contractor shall save
and hold harmless and to
indemnify PREPA and its
representative’s officers, agents,
and servants against any claim or
liability arising from or based on
the violation of any such law, by-
law, ordinance, regulation, order or
decree, whether by himself or his
employees.”
TA2026AP00296 6
13. El Contrato se rige por y se interpreta y
analiza bajo las leyes del Estado Libre
Asociado de Puerto Rico.
14. Bajo el Contrato, ESI se obligó a cumplir
con las disposiciones de la Ley Núm. 84 de
18 de junio de 2002, conocida como el
Código de Ética para contratistas,
suplidores de bienes y servicios y
solicitantes de incentivos económicos de las
agencias ejecutivas del Estado Libre
Asociado de Puerto Rico.
15. Bajo el Contrato, la AEE pagó a ESI la
suma de $4,376,140.50.
16. El 12 de junio de 2023, el CIAPR presentó
un escrito en el presente caso
argumentando, en esencia, que ESI era una
corporación regular, y como tal, no estaba
autorizada por ley a ejercer la ingeniería y
estaba vedada de entrar en contrataciones
para ofrecer servicios de ingeniería en
Puerto Rico.
17. El 22 de julio de 2023, ESI optó por hacer
la conversión de una corporación regular a
una compañía de responsabilidad limitada,
bajo el nombre Engineering Services Int’l,
LLC.
18. Al hacer la conversión a una compañía de
responsabilidad limitada, ESI varió su
propósito a lo siguiente:
“… to engage in any and all lawful
businesses or activities in which a
limited liability company may be
engaged under applicable law.
Furthermore, the Limited Liability
Company (“LLC”) shall engage in
the business to render, conduct or
promote the professional services
of engineering, engineering
consulting services, to conduct and
operate an engineering consulting
practice and provide specialized
engineering services and engage in
the sale of engineering related
products and services, through the
contracting and/or hiring of
professionals, experts and licensed
personnel in the engineering field
as required by the laws and
regulations of the Commonwealth
of Puerto Rico and of the applicable
bars and engineering related
government sanctioned and legally
approved engineering professional
chamber and/or association; and,
to engage for profit into any lawful
act or activity for which limited
TA2026AP00296 7
liability corporations and limited
liability corporations of
professionals may be organized
under the 2009 General
Corporation Law, as amended from
time to time.”
Sobre la base de estas determinaciones de hechos el foro
apelado concluyó como cuestión de derecho:
A la luz de estos hechos esenciales y
pertinentes no controvertidos, y del derecho
aplicable anteriormente discutido, corresponde
determinar si el Contrato es nulo desde su
origen y, de ser así, si la AEE tiene derecho a
recobrar la totalidad de los dineros pagados a
ESI. Contestamos ambas interrogantes
afirmativamente.
Al momento de suscribirse el Contrato, tanto la
Ley Núm. 173 como la Ley General de
Corporaciones se encontraban vigentes. Dichos
estatutos disponen de forma clara y expresa
que únicamente las corporaciones de servicios
profesionales o las compañías de
responsabilidad limitada están legalmente
autorizadas para prestar servicios de ingeniería
o diseño. No obstante, ESI era entonces una
corporación regular, por lo que carecía de
autorización legal para ofrecer dichos servicios.
En consecuencia, el Contrato constituye uno
para la práctica ilegal de la ingeniería por parte
de ESI y, por ende, es nulo ab initio.
[…]
Es norma reiteradamente establecida que,
cuando una entidad gubernamental, como lo es
la AEE, desembolsa fondos públicos al amparo
de un contrato nulo, tiene derecho a recobrar
los dineros así pagados, sin que esté obligada a
devolver la contraprestación recibida. …
El foro apelado declaró nulo radicalmente el contrato,
desestimó la segunda demanda enmendada y ordenó a la parte
apelante el pago de $4,376,140.50. La parte apelante solicitó
reconsideración a la sentencia sumaria parcial pero el tribunal
denegó reconsiderar. Inconforme, la parte apelante comparece y
señala los siguientes errores:
ERRÓ EL TPI AL NO HABER SOSTENIDO LA
VALIDEZ DEL CONTRATO ANTE EL HECHO
DE QUE LA CORPORACIÓN (ESI) ACTUÓ
COMO AGENTE A TENOR CON LO RESUELTO
POR ESTE TRIBUNAL DE APELACIONES EN
TA2026AP00296 8
KARIMAR CONST. V. MUN. HORMIGUEROS,
KLAN202300211; EN LA ALTERNATIVA, ERRÓ
EL TPI AL HABER DECLARADO NULO LA
TOTALIDAD DEL CONTRATO ENTRE LAS
PARTES, CUANDO SOLO DEBIÓ DECLARAR
NULAS LAS CLÁUSULAS RELACIONADAS A
LOS SERVICIOS DE INGENIERÍA Y DISEÑO, A
TENOR CON LO RESUELTO EN CIAPR VS.
AAA, 131 D.P.R. 735 (1995)
ERRÓ EL TPI AL ORDENARLE A ESI LA
RESTITUCIÓN A LA AEE DEL DINERO QUE
PAGÓ Y POR NO ORDENARLE A LA AEE LA
RESTITUCIÓN A ESI DE TODOS LOS EQUIPOS
INSTALADOS Y MATERIALES UTILIZADOS EN
EL PROYECTO O EL VALOR MONETARIO DE
LOS MISMOS.
ERRÓ EL TPI AL APLICAR LAS
DISPOSICIONES DEL ARTÍCULO 23 DE LA
LEY NÚM. 73, 20 L.P.R.A. 711q-2 YA QUE EL
MISMO ES INCONSTITUCIONAL Y
MENOSCABA LAS OBLIGACIONES
CONTRACTUALES.
La parte apelada presentó alegato en oposición. En
consecuencia, procedemos a resolver la presente apelación con el
beneficio de la comparecencia de las partes, el contenido del
expediente electrónico, y el derecho aplicable.
-II-
-A-
La Regla 36 de Procedimiento Civil, 32 LPRA Ap. V, regula el
procedimiento relacionado a la presentación, consideración y
disposición de una moción de sentencia sumaria. Cruz, López v.
Casa Bella y otros, 213 DPR 980, 993 (2024); J.A. Cuevas Segarra,
Tratado de derecho procesal civil, 2da ed., Estados Unidos,
Publicaciones JTS, 2011, T. III, pág. 1038. Este mecanismo
procesal faculta la solución rápida, justa y económica de los casos
en los que no existen hechos materiales en controversia y sólo
reste aplicar el derecho. Oriental Bank v. Caballero García, 212
DPR 671, 678-679 (2023); Meléndez González et al. v. M. Cuebas,
193 DPR 100, 109 (2015). Así pues, de la prueba que acompaña la
solicitud de sentencia sumaria debe surgir la inexistencia de
TA2026AP00296 9
controversia sobre los hechos medulares del caso. Aponte Valentín
et al. v. Pfizer Pharm., 208 DPR 263, 277 (2021); Zambrana García
v. ELA et al., 204 DPR 328, 341-342 (2020). En otras palabras, el
tribunal procederá a dictar la sentencia solicitada si “las
alegaciones, deposiciones, contestaciones a interrogatorios y
admisiones ofrecidas, en unión a las declaraciones juradas si las
hay, u otra evidencia demuestran que no hay controversia real
sustancial en cuanto a algún hecho esencial y pertinente y que
como cuestión de derecho el tribunal debe dictar sentencia
sumaria a favor de la parte promovente”. Regla 36.3(e) de
Procedimiento Civil, 32 LPRA Ap. V. La parte que promueve la
sentencia sumaria tiene el deber de exponer su derecho con
claridad, y demostrar que no existe controversia sustancial sobre
algún hecho material. Oriental Bank v. Caballero García, supra,
pág. 679; Meléndez González et al. v. M. Cuebas, supra, pág. 110.
Ciertamente, “[é]sta puede dictarse a favor o en contra del
promovente según proceda en derecho”. Cuevas Segarra, op. cit.,
pág. 1040. La Regla 36.3(c) de Procedimiento Civil, 32 LPRA Ap. V,
provee para que el tribunal dicte sentencia sumaria a favor del
promovente --de proceder en derecho-- si la parte contraria no
responde de forma detallada y específica a una solicitud
debidamente formulada. SLG Zapata-Rivera v. J.F. Montalvo, 189
DPR 414, 432 (2013). El hecho de presentar una moción de
sentencia sumaria no garantiza la solución sumaria del pleito a
favor del promovente. Luan Invest. Corp. v. Rexach Const. Co., 152
DPR 652, 666 (2000). “[E]l tribunal no deberá emitir una sentencia
sumaria cuando: (1) existan hechos materiales controvertidos; (2)
haya alegaciones afirmativas en la demanda que han sido
refutadas; (3) surja de los propios documentos que se acompañan
con la moción una controversia real sobre algún hecho material, o
TA2026AP00296 10
(4) como cuestión de derecho, ésta no proceda”. Serrano Picón v.
Multinational Life Ins., 212 DPR 981, 992 (2023).
Los foros apelativos nos encontramos en la misma posición
que los foros de primera instancia al evaluar la procedencia de una
solicitud de sentencia sumaria. Cruz, López v. Casa Bella y otros,
supra, pág. 994; Birriel Colón v. Econo y otro, 213 DPR 80, 91
(2023); Oriental Bank v. Caballero García, supra, pág. 680. Sin
embargo, nuestra función está limita a: (1) considerar los
documentos que se presentaron ante el foro de primera instancia;
(2) determinar si existe alguna controversia genuina de hechos
materiales y esenciales, y (3) comprobar si el derecho se aplicó de
forma correcta. Birriel Colón v. Econo y otro, supra; Segarra Rivera
v. Int'l. Shipping et al., supra, pág. 981; Meléndez González et al. v.
M. Cuebas, supra, págs. 114-116.
-B-
Toda erogación de fondos en nuestro país está supeditada al
siguiente imperativo constitucional:
Sólo se dispondrá de las propiedades y fondos
públicos para fines públicos y para el
sostenimiento y funcionamiento de las
instituciones del Estado, y en todo caso por
autoridad de ley.
Art. VI, Sec. 9, Const. P.R., LPRA, Tomo 1, ed.
2008, pág. 429.
Esta disposición constitucional obliga al Estado a manejar
los fondos públicos con los más altos principios éticos de fiducia.
Véanse, Lugo v. Municipio Guayama, 163 DPR 208 (2004); Hatton
v. Mun. de Ponce, 134 DPR 1001 (1994); Mar-Mol Co., Inc. v. Adm.
Servicios Gens., 126 DPR 864 (1990). Con el propósito de cumplir
con este precepto constitucional, la Asamblea Legislativa ha
aprobado legislación diseñada a imponer controles fiscales a la
contratación gubernamental. Así, por ejemplo, la Ley Núm. 230 de
23 de julio de 1974, según enmendada, conocida como Ley de
TA2026AP00296 11
Contabilidad del Gobierno de Puerto Rico, 3 LPRA sec. 283 et seq.,
establece la política pública en relación con el control y la
contabilidad de los fondos y la propiedad pública. La política
pública plasmada en esta ley consiste en que la contabilidad del
Gobierno:
... provea la información financiera necesaria
para la administración de las operaciones
gubernamentales y para la preparación y
ejecución del presupuesto, y constituya un
control efectivo sobre los ingresos,
desembolsos, fondos, propiedad y otros activos
del gobierno[.]
Art. 2(b) de la Ley Núm. 230, 3 LPRA sec.
283a(b).
Esta política pública requiere:
... que los gastos y fondos públicos sean
legítimos y legales y promuevan la máxima
economía y óptima utilización de los recursos
públicos y que los gastos del Gobierno se
hagan dentro de un marco de utilidad,
necesidad y austeridad.
RDT Const. Corp. v. Contralor I, 141 DPR 424,
451 (1996).
La legislación reseñada, también tiene el propósito de crear
“control previo de todas las operaciones del gobierno” de manera
que cada entidad gubernamental pueda planificar su presupuesto
y programas de gobierno. Art. 2(e) de la Ley Núm. 230, 3 LPRA sec.
283a(e)). El Art. 9(a), 3 LPRA sec. 283h(a), del estatuto dispone:
Las dependencias ordenarán obligaciones y
desembolsos de sus fondos públicos
únicamente para obligar o pagar servicios,
suministros de materiales y equipos,
reclamaciones u otros conceptos que
estuvieren autorizados por ley. El Secretario
contabilizará las obligaciones y efectuará y
contabilizará los desembolsos a través de
documentos que sometan las dependencias, los
cuales serán previamente aprobados para
obligación o pago por el jefe de la dependencia
correspondiente o por el funcionario o
empleado que éste designare como su
representante autorizado. (Énfasis suplido.)
De igual manera, el Art. 8(a) de la Ley Núm. 230, 3 LPRA
sec. 283g(a), establece, en lo pertinente, que
TA2026AP00296 12
[t]odas las asignaciones y los fondos
autorizados para las atenciones de un año
económico, serán aplicados exclusivamente al
pago de los gastos legítimamente incurridos
durante el respectivo año o al pago de
obligaciones legalmente contraídas y
debidamente asentadas en los libros. (Énfasis
suplido).
El concepto “obligación” es definido en el Art. 3(k) de la Ley
Núm. 230, 3 LPRA sec. 283b(k), como:
Un compromiso contraído que esté
representado por orden de compra, contrato
o documento similar, pendiente de pago,
firmado por autoridad competente para
gravar las asignaciones, y que puede
convertirse en el futuro en deuda exigible.
De las disposiciones de ley antes citadas se deduce que la
facultad del Estado para desembolsar fondos públicos está
limitada por procedimientos y preceptos establecidos en las leyes.
Véanse, Mun. Quebradillas v. Corp. Salud Lares, 180 DPR 1003
(2011); Colón Colón v. Mun. de Arecibo, 170 DPR 718 (2007); De
Jesús González v. A.C., 148 DPR 255 (1999).
-III-
Es norma, la facultad del Gobierno de Puerto Rico para
contratar y comprometer fondos públicos está limitada por las
normas estatutarias y jurisprudenciales respecto a la sana
administración pública. Génesis Security v. Depto. Trabajo, 204
DPR 986, 997-998 (2020); Véase, Art. VI, Sec. 9, Const. PR, LPRA,
Tomo 1, ed. 2016, pág. 444. En Cordero Vélez v. Mun. de Guánica,
170 DPR 237, 249 (2007), el Tribunal Supremo estableció la pauta
que rige la disposición del presente recurso apelativo, allí señaló
“los tribunales debemos velar por el cumplimiento con las
disposiciones legales dirigidas a proteger los desembolsos públicos,
ya que esta normativa tiene como fin proteger el interés público en
los dineros del pueblo y no a las partes contratantes”.
Las partes no disputan los hechos del caso, también están
corroborarlos en los documentos contenidos en el expediente
TA2026AP00296 13
electrónico. Reglas 36.3 (c) y (e) de Procedimiento Civil, supra. La
parte apelante era una corporación regular al momento de firmar
el contrato de servicios profesionales con la parte apeada.
Conforme demuestra el expediente electrónico, tampoco existe
controversia en torno a que el único accionista de la corporación,
quien también funge como su presidente, es un ingeniero
debidamente licenciado a ejercer la profesión de ingeniero en
nuestra jurisdicción y que la corporación ofrece sus servicios
profesionales a través de su único accionista y de sus empleados
todos colegiados debidamente autorizados a ejercer la profesión. La
parte apelada conocía de tales hechos y no objetó firmar el
contrato. Tampoco, al contestar la demanda, cuestionó la legalidad
del contrato firmado.
El Art. 4(a) de la Ley de la Junta Examinadora de Ingenieros,
Arquitectos, Agrimensores y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico,
Ley Núm. 173 de 12 de agosto de 1988, 20 LPRA sec. 711b,
establece las siguientes disposiciones sobre el ejercicio de la
ingeniería en Puerto Rico:
Comprende la prestación de cualquier trabajo
profesional o la ejecución de cualquier trabajo
de naturaleza creadora para cuya realización se
requieran los conocimientos, adiestramiento y
experiencias de un ingeniero o arquitecto.
Incluye la aplicación de conocimientos
especiales, las ciencias físicas, matemáticas y
de ingeniería o arquitectura al presentarse
tales servicios profesionales, o al ejecutarse
tales trabajos de naturaleza creadora, como se
requiera en cualquier trabajo de
asesoramiento, estudios, investigaciones,
valoraciones, la realización de trazado de
planos, mediciones, inspecciones y
superintendencias de obras en construcción, a
los fines de asegurar la observación de sus
especificaciones y la realización adecuada de lo
proyectado en relación con cualesquiera obras
públicas o privadas, instalaciones,
maquinarias, procedimientos y métodos
industriales, equipo, sistema y trabajos de
carácter técnico en ingeniería o en
arquitectura.
TA2026AP00296 14
De otro lado, el Art. 23 de la Ley Núm. 173 de 12 de agosto
de 1988, 20 LPRA sec. 711q-2, dispone sobre el ejercicio
corporativo de la profesión de la ingeniería en Puerto Rico que:
El ejercicio corporativo de la ingeniería, la
arquitectura, la agrimensura y la arquitectura
paisajista estará permitido siempre y cuando,
todos sus accionistas sean licenciados en sus
respectivas profesiones y dicha corporación sea
organizada como una corporación profesional
de conformidad con las secs. 711 a 711z de
este título y con la Ley General de
Corporaciones de Puerto Rico.
A su vez, los Arts. 18.01 y 18.02 de la Ley de General de
Corporaciones, Ley Núm. 164-2009, 14 LPRA secs. 3921 y 3922,
permiten a personas naturales licenciadas como ingenieros a
ofrecer tales servicios por vía de una corporación profesional.1 El
Art. 18.01 de la Ley General de Corporaciones, 14 LPRA sec. 3921,
establece la intención legislativa en torno a la incorporación de
individuos en corporaciones:
Es el propósito de este capítulo proveer para la
incorporación de un individuo o grupo de
individuos que le rindan un mismo servicio
profesional al público, para lo cual la ley le
requiere a dichos individuos que obtengan una
licencia u otra autorización legal.
En cuanto a estos “individuos” destacamos la definición de
“corporación profesional” ofrecida por el Art. 18.02(b) de la Ley
General de Corporaciones, 14 LPRA sec. 3922(b):
Significa una corporación que está organizada
bajo este capítulo, con el propósito único y
exclusivo de prestar un servicio profesional y
los servicios auxiliares o complementarios a
este servicio profesional, y que tiene como
accionistas únicamente a individuos que estén
debidamente licenciados en el Estado Libre
Asociado para ofrecer el mismo servicio
profesional que la corporación.
1 El Art. 19.06 de la Ley de General de Corporaciones, Ley Núm. 164-2009,
14 LPRA sec. 3956, permite a los miembros de una compañía de
responsabilidad limitada a también ofrecer los servicios profesionales
enumerados en los Arts. 18.01 y 18.02 de la Ley de General de
Corporaciones, supra, entre ellos la ingeniería.
TA2026AP00296 15
En Accurate Sols. v. Heritage Environmental, 193 DPR 423,
434-435 (2015), el Tribunal Supremo de Puerto Rico expresó lo
siguiente sobre el ejercicio corporativo de la ingeniería:
Además de describir el ejercicio de la
ingeniería, 20 LPRA sec. 711b, la [Ley 173]
también establece que el ejercicio corporativo
de la práctica de la ingeniería estará permitido
siempre que todos sus accionistas estén
debidamente certificados y la misma esté
debidamente organizada como una corporación
profesional. 20 LPRA sec. 711y. Así pues,
aquella persona natural o jurídica que
practique la ingeniería sin cumplir con las
disposiciones contenidas en la [Ley 173], podrá
estar sujeto a sanciones monetarias, pena de
reclusión, o ambas. (Énfasis nuestro.)
En el caso de autos, el Tribunal de Primera Instancia declaró
nulo el contrato celebrado entre las partes, debido a que la parte
apelante al momento de firmar el contrato no es una corporación
de servicios profesionales. Así, concluyó que el contrato es
contrario a la Ley Núm. 173, supra, y por tanto nulo radicalmente.
Erró el foro recurrido mediante dicho proceder. Según el andamiaje
estatutario ya discutido, la Ley Núm. 173, supra, no impide
categóricamente que, una corporación general preste servicios
profesionales a través de agentes o empleados debidamente
licenciados o autorizados para rendir servicios profesionales
regulados por el Estado. Solamente requiere a una corporación
profesional estar compuesta únicamente por accionistas
debidamente autorizados a ejercer la misma profesión cuyo
servicio ofrece. Debemos recordar que, debido a su naturaleza
“artificial”, las corporaciones actúan por via de sus agentes y
empleados. Rivera Sanfeliz et al v. Jta. Dir. FirstBank, 193 DPR 38,
50 (2015); 2 Fletcher's Cyclopedia of the Law of Private
Corporations, Sec. 437, pág. 315 (1998).
En referencia particular a la controversia medular del
recurso ante nos, debemos destacar que la doctrina de
hermenéutica legal casus omissus establece que las omisiones del
TA2026AP00296 16
legislador no pueden ser curadas por los tribunales. R.E. Bernier y
J.A. Cuevas Segarra, Aprobación e interpretación de las leyes en
Puerto Rico, 2da ed., San Juan, Pubs. J.T.S., 1987, Vol. I, Cap. 43,
pág. 311. Véase, además, Antonin Salia & Bryan A. Garner,
Reading Law: The Interpretation of Legal Texts, pág. 97 (2012). Es
decir, “el tribunal no está autorizado a adicionar limitaciones o
restricciones que no aparecen en el texto de la ley, ni a suplir
omisiones al interpretarla con el pretexto de buscar la intención
legislativa”. Com. Elect. PPD v. CEE et al. 205 DPR 724, 755 (2020),
citando a Rosado Molina v. ELA y otros, 195 DPR 581, 589–590
(2016). Más aún, cuando desde tiempo inmemorial se reconoce
como principio general de derecho que “lo no prohibido está
permitido”. Campos del Toro v. Ame. Transit Corp., 113 DPR 337,
345 (1982). Véase, además, Pueblo v. Román Feliciano, 181 DPR
679, 687 (2011); Victoria Iturralde Sesma, Consideración crítica del
principio de permisión según el cual “lo no prohibido está permitido”,
pág. 211, País Vasco, España (1998) citando a Hans Kelsen, Teoría
General del Estado, pág. 290 (1934). Por tanto, no es la función del
juzgador ampliar la ley o añadir prerrogativas desprovistas por un
estatuto. Reading Law: The Interpretation of Legal Texts, supra,
pág. 93. No obstante, es importante que la anterior norma se
armonice con el principio legal de que el texto de una ley incluye
tanto lo que está expreso como lo que está implícito. Así pues,
cuando un estatuto autoriza un acto, también autoriza todo lo que
sea necesario para llevar a cabo ese acto. Reading Law: The
Interpretation of Legal Texts, supra, pág. 96.
En el caso de autos, el foro primario determinó como hechos
incontrovertidos que la parte apelante no era una corporación de
servicios profesionales. Empero del intercambio de cartas entre las
partes surge que, la parte apelante puso a cargo del proyecto al
ingeniero Confesor Vega Maisonet. Este empleado, actuó como
TA2026AP00296 17
agente de la corporación, por lo tanto, la parte apelante podía
prestar legalmente los servicios pactados.
La Ley Núm. 173, supra, no prohíbe que una corporación
general pueda prestar servicios profesionales a través de un agente
o empleado, siempre y cuando esté debidamente licenciado o
autorizado para rendir dichos servicios profesionales. Por ende,
erró el foro primario al decretar la nulidad del acuerdo bajo el
fundamento de que el mismo es contrario a la ley.
-IV-
En atención a los fundamentos antes expuestos, los que
hacemos formar parte de este dictamen, revocamos la sentencia
sumaria parcial apelada. Devolvemos el presente caso al tribunal
apelado para la continuación del pleito.
Lo acordó y manda el Tribunal y lo certifica la Secretaria del
Tribunal de Apelaciones.
La Juez Domínguez Irizarry concurre sin voto escrito.
Lcda. Lilia M. Oquendo Solís
Secretaria del Tribunal de Apelaciones